divendres, 29 de juny de 2018

Organismos internacionales advierten a España: "Los ataques a la Policía no son delitos de odio”

Miembros de la Comisión Europea Contra el Racismo y la Intolerancia (ECRI), la Organización Para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) y del Instituto de Relaciones Raciales de Reino Unido explican que el delito de odio es una figura creada para proteger a colectivos discriminados y no a funcionarios públicos.





 Miquel ramos  - Público

Tras las numerosas denuncias e investigaciones por supuestos delitos de odio donde las víctimas serían agentes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, Público ha consultado a los principales organismos internacionales y a varios expertos en esta materia sobre si la policía puede ser objeto de un delito de odio. La legislación al respecto, creada en un principio para proteger a los colectivos más vulnerables, y que España tardó años en aplicar, está siendo objeto de debate tras varios casos en los que se ha acusado a numerosas personas de delitos de odio contra la policía.
Son decenas los casos que hoy esperan ser juzgados, como ya advirtió el anterior ministro del InteriorJuan Ignacio Zoido. Desde profesores, activistas y políticos catalanes que criticaron y protestaron contra la violencia policial durante el referéndum del pasado 1 de octubre, hasta la concejal de Ahora Madrid Rommy Arce, que manifestó en redes sociales su rechazo a la actuación policial en Lavapiés donde murió un joven mantero.
En la causa de Arce, además, también se imputó a Malick Gueye, portavoz del Sindicato de manteros por un supuesto delito de odio contra la policía. También a los jóvenes de Altsasu condenados por un altercado con agentes de la Guardia Civil, se les ha aplicado el agravante de odio contra los agentes. En algunos procedimientos, como el caso de los profesores de la Seu d’Urgell, la Audiencia de Lleida desestimó la acusación de delito de odio y negó que la Guardia Civil se pueda considerar un grupo "discriminado o amenazado". El delito de odio "no puede confundirse con un delito de injurias u ofensas", ya que "requiere que exista un grupo discriminado o amenazado como sujeto pasivo, y con incitación a la lesión de derechos de los miembros de este grupo», concluye el auto.
Liz Fekete, directora del Instituto de Relaciones Raciales (IRR) del Reino Unido, se mostró sorprendida tras conocer estos y otros casos recientes en España. Esta entidad, que supervisa el racismo y las libertades civiles en toda Europa desde 1992, y que lleva a cabo investigaciones sobre crímenes de odio en la UE, manifiesta que está “alarmada” al enterarse de que en España “se está juzgando a varias personas por crímenes de odio acusados de criticar a la policía a través del humor o de otra manera, o presuntamente atacar a los agentes, un delito que puede ser ampliamente procesado y castigado en virtud de las leyes penales ordinarias”.
Fekete ha escrito extensamente sobre el tema. Además, ha sido consultora de varios organismos internacionales, así como del relator especial de las Naciones Unidas sobre formas contemporáneas de racismo. Fue testigo experta en el Tribunal Permanente de los Pueblos y en el Tribunal Mundial para Irak. En su respuesta a Público, Fekete advierte que “la legislación sobre delitos de odio, las medidas contra la discriminación, así como las leyes internacionales de derechos humanos están ahí para proteger a los grupos vulnerabilizados, y nunca deben convertirse en un escudo detrás del cual se escondan los agentes del Estado”.
La abogada penalista Laia Serra, experta en delitos de odio y derechos humanos, coincide con lo que apunta Fekete: “La policía ya tiene una serie de delitos que la protege, como los de atentado a la autoridad (550 C.P.) en caso de ataques físicos, los de calumnias (205 C.P.) e injurias (208 C.P.) o los de los insultos dirigidos a los cuerpos policiales (503.2 C.P.). La Policía, cuando actúa, cumple una función de Estado, no está ejerciendo ningún derecho fundamental. Son un colectivo corporativo, no un grupo identitario y menos un grupo estructuralmente desaventajado en el ejercicio de sus derechos fundamentales. Entender que los delitos de odio son aplicables a la policía es un abuso de Derecho, una distorsión de la legislación anti discriminatoria”.
Sin embargo, la Fiscalía Provincial de Las Palmas dio esta pasada semana un paso más hacia la confusión, considerando a la policía un“grupo ideológico” al encarnar, según el Ministerio Público, “unas ideas políticas fundamentales básicas, identificadas con el orden legal establecido”. Tras el archivo de un caso en el que se acusaba a varios jóvenes de mofarse de la muerte de un agente de policía en las redes sociales, la Fiscalía ha recurrido el sobreseimiento que señalaba que “no es posible en estricta técnica penal realizar una interpretación extensiva del artículo 510 del Código Penal que permita incluir una profesión” como víctima del delito de odio.
Estas interpretaciones y aplicaciones contradictorias de la ley están generando numerosas dudas dentro y fuera del Estado español. “Tales procesamientos socavan la legitimidad de las leyes diseñadas para proteger a las personas contra el racismo. España, hasta donde sabemos, es el único país de la UE que sigue esta ruta. Teniendo en cuenta la historia pasada de autoritarismo de España, la IRR cree que es hora de que la UE y la comunidad internacional presten más atención a los desarrollos en el sistema de justicia penal español”, señala Fekete.
El portavoz de la Organización Para la Seguridad y la Cooperación en Europa(OSCE), Thomas Rymer, negó también a este medio que la profesión de una persona fuese considerada una característica objeto de discriminación tal y como este organismo plantea. Rymer subraya que estas características serían la raza, la etnia, el idioma, la religión, la nacionalidad, la orientación sexual, el sexo o cualquier otra característica fundamental, pero niega que la policía esté al amparo de esta legislación tan solo por su profesión. 
Wolfram Bechtel, abogado de la Comisión Europea Contra el Racismo y la Intolerancia (ECRI) del Consejo de Europa, también preguntado por Público, matiza que “un oficial de policía en principio también puede ser víctima de un delito de odio si se ofende, por ejemplo, con una motivación racista”, pero no tan solo por su oficio. Bechtel recuerda, tras ver los numerosos casos en España donde esta acusación de delito de odio está creando muchas dudas, que la ECRI “ha expresado que la legislación sobre crímenes de odio no debe ser mal utilizada por la policía u otras autoridades”, y pone como ejemplo los toques de atención que dieron en sus informes del año 2016 a Turquía y a Azerbaiyán precisamente por esto.
Los delitos de odio no tienen una definición estándar, “y esto complica su acotación”, matiza Serra. Y recuerda que “todos los convenios que prohíben la discriminación, como el Convenio para la Prevención y Sanción del delito de Genocidio, CEDH, la Carta Europea de Derechos Fundamentales, el Protocolo Adicional al Convenio sobre Ciberdelincuencia, la Decisión Marco 2008/913, la Recomendación General 15 de la ECRI, etcétera, discurren sobre estas categorías históricas, y en ningún caso contemplan ninguna protección incrementada hacia funcionarios públicos”. La abogada catalana insiste en que la función de los delitos de odio es “la protección incrementada que supone más pena, sólo se justifica por la necesidad de tutela específica para superar (derecho desigual igualatorio) los obstáculos en el ejercicio de derechos fundamentales de quienes parten de una desventaja histórica o social patente en su ejercicio. 
El Magistrado y portavoz territorial de Juezas y Jueces para la Democracia, Joaquim Bosch, hace referencia también a la sentencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) que condenó a España por vulnerar la libertad de expresión de varios activistas condenados por quemar fotografías de los monarcas españoles. En la sentencia que condenaba en 2007 a dos jóvenes por estos hechos se añadió el delito de odio al considerar que se había incitado a la violencia contra los monarcas. “Aplicar el delito de odio a críticas a las instituciones o a organismos públicos desnaturaliza la finalidad del precepto, que es proteger a determinadas minorías. Y blinda a las instituciones del Estado de críticas legítimas y potenciales menoscabando la libertad de expresión.”
La Oficina para las Instituciones Democráticas y los Derechos Humanos (ODIHR) de la OSCE publicó en 2009 una guía práctica sobre legislación en materia de delitos de odio dirigida a los Estados para que aplicaran sus recomendaciones en esta materia. En esta guía ya se hacía referencia a que los ataques contra agentes policiales puedan ser considerados como constitutivos de delitos graves no significa que entren dentro del concepto de crimen de odio: “No incluir una característica particular en una ley de crímenes de odio no significa que no haya sanciones penales. En la mayoría de las jurisdicciones, los ataques contra agentes de policía o miembros del ejército son delitos graves. 




http://www.publico.es/sociedad/organismos-internacionales-advierten-espana-ataques-policias-no-son-delitos-odio.html

dimecres, 20 de juny de 2018

Jarabe de palo



El uso de la violencia por parte de los Estados ante cualquier demanda que suponga una amenaza, real o simbólica, ha sido la norma. De París a Madrid. De Alabama a Praga. Del 68 al 2018.

MIQUEL RAMOS - 29 MAYO, 2018 - PÚBLICO

La guerra de Vietnam, el paro, los procesos de descolonización, el rechazo a las élites, las luchas por los derechos civiles y otras contiendas políticas y sociales que sacudían medio mundo, sacaron a decenas de miles de personas a las calles durante la década de los 60. Años convulsos en plena Guerra Fría, con múltiples frentes abiertos que los estados quisieron controlar a base de palos. Lo que en todos los escenarios se repitió fue la respuesta violenta del poder ante las demandas democráticas.
La respuesta a las ocupaciones de las universidades y las fábricas, a las huelgas y a las manifestaciones, tanto en París como en tantos otros sitios donde prendió la mecha, fue la represión sin contemplaciones. En Francia, miles de detenidos, violencia indiscriminada de la Policía, siete manifestantes y dos policías muertos, y once organizaciones ilegalizadas al ser consideradas extremistas por el Gobierno. Además, el Service d’Action Civique (SAC) —los grupos parapoliciales del gobierno gaullista— así como la extrema derecha, aglutinada entorno a la organización Occident, actuaron con violencia contra los manifestantes. Las universidades y las calles en México se levantaron también con similares demandas contra el autoritarismo del Gobierno, las desigualdades y por los derechos civiles y políticos.
El 2 de octubre, el Gobierno mexicano —a través de grupos paramilitares—, el Ejército y las fuerzas del orden, llevaron a cabo la Operación Galeana, que consistió en el asesinato de más de un millar de personas en la plaza de las Tres Culturas de Tlatelolco. Además, otras personas cuya cifra se desconoce, resultaron heridas, detenidas, torturadas e incluso desaparecidas.  En Praga, los tanques soviéticos tomaron las calles. Tampoco la URSS quería fisuras, y también optó por aplacar la primavera de Praga a la fuerza. Cualquier atisbo de reforma democrática podría hacer tambalear el bloque entero.
En Estados Unidos, el asesinato de Martin Luther King, quien apostó por la lucha pacífica por los derechos civiles, marcó un antes y un después. Si la no violencia y la desobediencia pacífica obtenía como respuesta la muerte y la represión, no había ya nada que perder. El asesinato de King desató una ola de protestas que fueron aplastadas violentamente por el Estado, dejando al menos medio centenar de muertos. Mientras, el napalm masacraba a miles de vietnamitas en nombre de la democracia.
Cuarenta y tres años más tarde, el 15M y todo lo que vino después (protestas de estudiantes, la marcha minera, las distintas mareas, tres huelgas generales en dos años, la protesta de ‘Rodea el Congreso’, etc), recibió de nuevo, como en mayo del 68, la misma respuesta: palos a mansalva. Imágenes imborrables de cargas policiales salvajes en muchas de estas protestas, detenciones indiscriminadas, prisión preventiva y finalmente, la implementación de una dura Ley de Seguridad Ciudadana que limitaba derechos y libertades fundamentales de una manera excepcional.
El uso de la violencia por parte de los Estados ante cualquier demanda que suponga una amenaza, real o simbólica, ha sido la norma. De París a Madrid. De Alabama a Praga. Del 68 al 2018. Las porras siguen siendo las garantes de que las cosas cambien poco. Y si lo hacen, como y cuando ellos decidan. Quien se pase de listo, cobra. Y da igual que la imagen sea fea. El Estado lo ha superado siempre. No necesita pedir perdón. Nunca lo hizo.

*ARTICULO PUBLICADO EN EL ESPECIAL MAYO DEL 68: LA PRIMAVERA QUE NOS ALUMBRÓ DEL DIARIO PÚBLICO 



Mayo del 68: vs 15M: No somos mercancía



Los acontecimientos que se desarrollaron en París supusieron un toque de atención a la supuesta prosperidad surgida de las cenizas de la Segunda Guerra Mundial. El movimiento 15M, muchos años después, volvió a poner sobre la mesa algunas de estas reivindicaciones.

MIQUEL RAMOS - 29 MAYO, 2018 - Público

Los acontecimientos que se desarrollaron en París y en otras ciudades del planeta alrededor del mayo del 68 supusieron un toque de atención a la
supuesta prosperidad surgida de las cenizas de la Segunda Guerra Mundial. Fue la cristalización de una crisis de régimen en Francia, pero también de una crisis global en todo el mundo. Una época en la que los referentes se venían abajo y al mundo le faltaban espejos en el que mirarse. Una  primavera que recorrió el mundo con el mensaje de que los gobernados no se parecían en nada a sus gobernantes. Ni querían la guerra ni querían los imperios. Querían vivir en paz. El movimiento 15M, muchos años después, volvió a poner sobre la mesa algunas de estas reivindicaciones. Jóvenes volvieron a salir a las calles para gritar a las élites que no eran mercancía en manos de políticos y banqueros, a la vez que pedían más democracia y más espacios de participación.

Similitudes

Crisis económica y paro: A pesar de haber vivido años de presunta prosperidad, las desigualdades se hacen patentes y las soluciones del estado  son insuficientes. Hay un descontento general con la falta de oportunidades y gran preocupación por el paro, sobre todo entre los jóvenes.
Heterogeneidad: Estudiantes, jóvenes precarios y trabajadores de varios sectores coinciden en sus reivindicaciones contra un sistema infestado de corrupción y una economía que beneficia a las grandes corporaciones y a las grandes fortunas.
Batalla con la extrema derecha: Grupos ultraderechistas se alinean con el poder contra las protestas durante los años ’60. En España, la ultraderecha trata de colarse en las reivindicaciones sociales sin éxito. Mientras en Europa ganan elecciones, en España son eclipsados por el 15M.
Politización de la sociedad:  Ante el desencanto con la política institucional y la sociedad de masas, las reivindicaciones políticas y sociales  empiezan a extenderse a todos los sectores y sobre todo entre los jóvenes, que en ambos contextos tendrán un papel protagonista.
Crítica a las élites económicas y políticas: En los ’60 existió un rechazo directo a las élites y a las viejas figuras políticas herederas de la posguerra. El 15M articuló también un mensaje claro de ‘los de abajo contra los de arriba’, contra la casta y el régimen del 78.
Violencia policial: En ambos casos, la respuesta del Estado fue la criminalización, la represión, el control y la violencia institucional. Aunque logra frenar las protestas, el descontento continúa y se le suma la frustración y la impotencia.

Diferencias

Internacionalización: Las revueltas de París se extienden a México, España, la República Federal Alemana, EEUU, Checoslovaquia… El 15M inspira movimientos similares en Estados Unidos, Turquía o México. Pero no consigue un 15M global.
Contexto: En mayo del 68, en plena Guerra Fría, se están desarrollando el proceso de descolonización, la guerra de Vietnam y movimientos  contraculturales como el hippie. El 15M fue un fenómeno que surgió espontáneamente en España sin grandes precedentes. Los más cercanos podrían ser las primaveras árabes o el movimiento antiglobalización diez años atrás.
Menos fuerza de obreros y sindicatos: En Mayo del 68, el movimiento obrero y sindical tenía una gran fuerza e influencia en las movilizaciones sociales, aunque no fueron iniciadas por ellos. Las ocupaciones de fábricas y las huelgas generales indefinidas contaban con un gran seguimiento. En 2011, parte de las críticas iban dirigidas a los sindicatos mayoritarios, a los que se acusaba de no ser suficientemente combativos ante los  problemas laborales y estructurales existentes.
No violencia: Así como París vivió jornadas violentas donde los adoquines volaban sin cesar, el 15M tuvo como premisa la no violencia. Aún así, en ambos casos, el Estado administró la misma medicina: represión, violencia policial y detenciones indiscriminadas.
Medios de comunicación: El papel de internet fue clave para el desarrollo y la difusión de las actividades e ideas del 15M. Miles de personas se  convirtieron en altavoz de cada acción, cada asamblea o cada propuesta lanzada desde las plazas de modo inmediato.
*Articulo publicado en el especial MAYO DEL 68: LA PRIMAVERA QUE NOS ALUMBRÓ del diario Público 

dimecres, 30 de maig de 2018

‘La Cifra Negra’: un documental sobre violencia institucional

·‘La cifra negra’, documental ganador del Premio del Público al mejor largometraje en el 16º edición del Festival de Cine y Derechos Humanos de San Sebastián, está enfrentando problemas para distribuirse.

 ·La cinta, dirigida por Ales Payá, denuncia los casos de tortura institucional



Miquel Ramos - La Marea - 04 mayo 2018 

El 27 de enero de 2013, una joven que volvía de una discoteca en Córdoba fue abordada por varios policías de paisano. Buscaban a los responsables de varios robos por la zona, de los que, casualmente, ella había sido también víctima. No llevaba la documentación encima porque se la acababan de robar. Fue esposada e introducida en el coche patrulla. Entre risas, los agentes condujeron de forma temeraria dando tumbos para que la detenida se golpeara contra la mampara de cristal del vehículo. Se rompió la nariz y sangraba gravemente, pero no quisieron llevarla a un hospital. “Hija de puta, no te quejes más, que te vas a quedar encerrada en el calabozo”,  denuncia que le dijeron. Al salir, fue ella misma quien llamó a una ambulancia.  Su caso fue denunciado ante el Comité Contra la Tortura de la ONU después de que la Fiscalía lo rechazara. El Ministerio de Justicia español contestó a la ONU que “no había pruebas”, a pesar de los testimonios de la víctima y los partes médicos. 
Este caso, junto a miles más, podrían convertir el documental La Cifra Negra en una serie de televisión de varias temporadas. El filme lleva meses girando por salas de todo el Estado, a pesar de haber sido vetado en muchas otras con diferentes excusas, pues muestra una incómoda realidad de la que poco se sabe o se quiere saber. Entre varias historias conocidas, como la del director del diario vasco Berria, Martxelo Otamendi, o los abusos contra las personas que tratan de saltar la valla de Melilla, hay múltiples historias desconocidas: muertes en centros de menores, violaciones, palizas interminables o humillaciones de todo tipoLa Cifra Negra nos muestra algunas de las que ocurren en los CIEs, en comisarías, en las prisiones, en manifestaciones o en plena calle, con una crudeza que pone la piel de gallina. Sobre todo pensar que alguien pueda disfrutar haciendo daño a otra persona. Sobre todo cuando el perpetrador se supone que vela por nuestros derechos y le pagamos todas y todos por ello. Y más cuando en contadas ocasiones, estos abusos acaban en condena o, al menos, en juicio. 
El documental dirigido por el joven eldense Ales Payá, utiliza la dramatización de algunos casos con conocidos actores, y cuenta también con la participación de varios expertos en derechos humanos. También jueces, abogados y un representante del Sindicato Unificado de Policía (SUP) dan su opinión sobre un fenómeno demasiado desconocido, pero preocupantemente habitual e impregnado de impunidad. Enfrentarse de nuevo al torturador, aunque sea ante un juez, explica el miedo de muchas víctimas a denunciar, sumado a las escasas condenas por este tipo de abusos. 
Sobre el título, Payá explica de donde viene la idea: “La cifra negra es un término que se utiliza en criminología para referirse a los delitos que no se pueden cuantificar porque no han sido denunciados ni hay datos oficiales. En este caso nos referimos a la cifra negra de la violencia institucional. Lo que hemos retratado y los que han recogido las organizaciones a las que hemos consultado son solo la punta del iceberg”. 
La mayoría de los casos que expone el documental han sido recogidos en el registro de la Coordinadora para la Prevención y la Denuncia de la Tortura, una plataforma que trata de denunciar y visibilizar estas prácticas en España. Esta coordinadora se puso en marcha en noviembre de 2004, y desde entonces lleva exigiendo al Estado herramientas eficaces para prevenir estas prácticas, tratando de movilizar a la sociedad civil y concienciar a la opinión pública documentando y denunciando todos los casos que recogen. 
Para su portavoz, Jorge del Cura, el documental La Cifra Negra es muy necesario porque permite visualizar casos concretos. “No es lo mismo ver y oír a las víctimas que un informe frío”. Además, este trabajo es uno de los que por primera vez abarca varios ámbitos y circunstancias donde se producen estos casos. El director de la cinta explica la clasificación por contextos que retrata el documental: prisiones, centros de menores, movimientos migratorios (fronteras y CIEs), aplicación de la ley antiterrorista en el período de incomunicación, movilizaciones sociales y otros contextos que no se puede etiquetar, “mayoritariamente casos que ocurren en una diligencia policial rutinaria que acaba derivando en vulneración de los derechos humanos”.
Tras las múltiples condenas y advertencias de los organismos internacionales a España por no actuar ante estos graves hechos, Jorge del Cura insiste en que “debe ser la sociedad civil la que se movilice y obligue al Estado a cumplir las normas nacionales e internacionales. Denunciar y visibilizar los casos y las complicidades para que la sociedad tome conciencia y obligue a las instituciones, aunque los estados siempre van a tratar de evitarlo”.
Tortura y democracia 
“Democracia y tortura no son incompatibles. La cuestión es que el Estado demócrata los debería investigar, prevenir y sancionar, pero ningún Estado lo hace porque siguen creyendo que es una práctica útil para el control social”, explica Jorge del Cura. No solo esto, sino que estas prácticas son aprobadas por gran parte de la ciudadanía “para  proteger a la población”, tal y como reflejó Amnistía Internacional en una encuesta realizada en 2014. En España, concretamente, un 17% de los encuestados así lo considera. En Estados Unidos, este porcentaje alcanza el 45%. De hecho, recuerda del Cura, “las democracias son innovadoras en técnicas de tortura”. 

En 2015, Comité Contra la Tortura de la ONU, se mostró “seriamente preocupado ante informaciones según las cuales las autoridades españolas no investigan de forma pronta, eficaz, imparcial y completa las denuncias de actos de tortura y malos tratos cometidos por las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, incluidas las denuncias de actos presuntamente cometidos durante el régimen de incomunicación y en los casos de uso excesivo de la fuerza por parte de la policía.” 
Pero el Estado español parece impermeable al goteo de llamadas de atención de organismos internacionales y a las múltiples condenas. El Comité, además, advierte de que las autoridades realizarían “pocos esfuerzos para enjuiciar a los presuntos culpables”, y que dichas prácticas contribuyen a crear “una cultura de impunidad entre las fuerzas del orden”. 
¿Qué hacer entonces? “Hay que obligar a los estados, para que su coste sea mayor que los beneficios que puedan aportar estas prácticas”. Por esto, tanto del Cura como Payá remarcan la idoneidad de este documental. Según Payá, la gente está llenando las salas para verlo, pero también se han encontrado con las puertas cerradas en algunas filmotecas. Aunque no se especifique el motivo, el director sospecha que el contenido del documental incomoda. Las salas donde no se ha aceptado proyectar el documental son el Centro Galego de Artes e Imaxe de La Coruña, el Museo de Arte Contemporáneo de Alicante (MACA), el Centro Cultural La Alcazaba de Mérida, la Filmoteca Nacional en Madrid, “y esperando respuesta de otros centros que llevan meses sin ni si quiera contestar al teléfono”, afirma Payá. 

dijous, 12 d’abril de 2018

La extrema derecha valenciana que nunca se fue

Aunque llevaba unos años sin dar prácticamente señales de vida, el anticatalanismo ha vuelto a sacar a las calles a los grupos ultras más agresivos. Mientras, PP, Cs, VOX y otras marcas regionalistas y ultraderechistas compiten ya por el voto españolista para desbancar al tripartito en 2019. 


Ultras golpean a un fotoperiodista de El País durante la manifestación del 9 de Octubre en Valencia.  EVA MÁÑEZ



Miquel Ramos - El Salto - 11 de abril 2018
El pasado 9 d’Octubre, decenas de ultraderechistas protagonizaron numerosas agresiones y altercados durante el transcurso de la tradicional marcha de la izquierda valencianista de la Diada. Suelen estar presentes todos los años durante el paso de la procesión cívica matutina, donde desfilan todas las organizaciones de este espectro, desde las tradicionalistas hasta los grupos neonazis. Algunos de estos aprovechan el día festivo para pasar la tarde viendo desfilar la manifestación de la izquierda. Algunos insultan. Otros hacen fotos. Y otros posan desafiantes ante la mirada pasiva de los miles de manifestantes, que no suelen entrar al trapo y prosiguen su marcha. 

El año pasado, sin embargo, la convocatoria a través de varias redes sociales reunió a decenas en el mismo lugar donde tenía previsto partir la Comissió 9 d’Octubre bajo el lema “Si al valencià”, en referencia a la defensa de la lengua valenciana. Las imagenes de las agresiones fueron retransmitidas en directo por La Sexta, que tuvo que cortar la emisión por la violencia extrema que se estaba emitiendo en pleno horario infantil. Inmediatamente empezaron a circular vídeos de varios periodistas y de los mismos manifestantes mostrando el acoso de los ultraderechistas a lo largo del recorrido. Primero sin que hubiese policía, y más adelante ante la mirada pasiva de los agentes. Ese día, a pesar de las imágenes, no hubo detenciones.  
Las imagenes de las agresiones fueron retransmitidas en directo por La Sexta, que tuvo que cortar la emisión por la violencia extrema que se estaba emitiendo en pleno horario infantil
No es verdad que nadie se esperaba lo que sucedió. Viendo cómo se desarrollaban los acontecimientos al calor del referéndum en Catalunya celebrado una semana antes, era bastante obvio que los valencianos íbamos a pagar también el pato tarde o temprano. Pero se menospreció a los fascistas y se confió en que la Delegación de Gobierno protegería la manifestación autorizada. Dos errores imperdonables para esa izquierda y ese valencianismo que durante décadas habían sufrido la violencia constante e impune de estos grupos. ¿Ha vuelto esa ultraderecha valenciana tradicionalmente violenta e impune que parecía derrotada? La respuesta es que nunca se fue.  

Los sucesos del 9 de octubre han vuelto a poner el foco sobre la eterna extrema derecha valenciana, que, aunque parecía dormida, ahora trata de resurgir aprovechando su sintonía con el relato oficial ante los sucesos que envuelven el conflicto catalán. Esta ultraderecha, aunque no vote a los partidos de este espectro, ya había encontrado su acomodo (como en todo el estado español) en el PP y más recientemente, algunos, en Ciudadanos o más recientemente en VOX, que trata de ocupar ese espacio a la derecha del PP participando activamente en los procesos judiciales contra el independentismo catalán. Estos partidos saben que el anticatalanismo genera muchos votos en el País Valenciano, y llevan peleándose por estos desde la Transición. Estos y las decenas de siglas aparecidas y desaparecidas en 40 años. Ahora, de nuevo, ese espacio en disputa vuelve a ser el campo de batalla de la ultraderecha, a ver quién es más patriota.  
La disputa por ser el mayor y mejor defensor de la unidad de España en el País Valencià ante el peligro de contagio del soberanismo catalán ya ha empezado
Hoy, el estímulo que recibe el nacionalismo español a través de los medios de comunicación y de los partidos autodenominados “constitucionalistas” está volviendo a acomodar a esa extrema derecha en el relato oficial. Ahora bien, la disputa por ser el mayor y mejor defensor de la unidad de España en el País Valencià ante el peligro de contagio del soberanismo catalán ya ha empezado.  

Concentracion fascistas valencia 2
Feixistes concentrats davant l'acte pel dret a decidir el 25 de setembre de 2017 a València  MARTA NAVARRO

Toda la derecha y la extrema derecha valenciana sabe que el anticatalanismo es uno de los más prolíficos discursos para sus públicos. El PP lo ha esgrimido constantemente antes y desde que el tripartito Compromís,PSPV-PSOE y Podem empezó a gobernar la Generalitat y el Ayuntamiento de València. Más ahora con los recientes acontecimientos en Catalunya.  


Por su parte, Cs ha pisado el acelerador en esta materia estas últimas semanas, como plasmó su portavoz autonómico Fernando Giner en un articulo publicado el pasado 31 de marzo en El Español titulado “Parar el procés a la valenciana”. En este, señala a varias organizaciones que históricamente han mantenido viva la lengua y la cultura popular valenciana al margen de sus instituciones. Además, no duda en describir a Compromís como “el brazo político del independentismo en Valencia”, a pesar de que esta coalición nunca se definió como independentista.  

La misma semana, el ex presidente del gobierno español José María Aznar aterrizó en València para participar el el II Foro #IdeasFAES de la fundación que él mismo preside. Bajo el título “La Comunidad Valenciana ante el nacionalismo catalán”, varios “ expertos en educación, pedagogía, derecho, filosofía y comunicación” alertaron casualmente de lo mismo que Giner: el “designio expansionista” del nacionalismo catalán, que afecta también a Baleares. Este supuesto imperialismo catalanista no es más, empíricamente, que la defensa común de la lengua que comparten los tres territorios. Aunque esto no signifique una defensa política de los llamados Països Catalans, solo defender su coordinación práctica con aquello que les une, ya supone para la derecha una oculta intencionalidad de trabajar por romper España. Aznar invitó así a reforzar “todos los activos políticos, institucionales y sociales” para frenar el independentismo catalán.  
También España2000 ha centrado su actividad en combatir al gobierno valenciano acusándolo de cómplice del separatismo, lo mismo que hoy hacen Aznar y Giner
Con estos dos grandes partidos volcados en el discurso anticatalanista en València, poco espacio queda para otros. Aun así, siempre existen aquellos a quienes este nacionalismo les sabe a poco, y tratan de hacerse un hueco con este discurso como eje principal de su campaña. Así es como hoy trata de resucitar el ex falangista Juan García Sentadreu su fracasado proyecto político Coalición Valenciana, con un congreso a primeros de mayo del que nadie sabe qué surgirá. Como él mismo ha anunciado, “estaremos dándole vueltas a cuál es la manera más eficaz para desalojar al catalanismo de las instituciones y defender nuestros intereses como valencianos y españoles.”  

También España2000, a pesar de haber perdido la mayoría de sus concejales en el País Valencià (solo le queda uno en Silla), ha centrado su actividad en combatir al gobierno valenciano acusándolo de cómplice del separatismo, lo mismo que hoy hacen Aznar y Giner. Si bien este partido siempre trató de pescar en aguas regionalistas, ahora más que nunca ha incrementado su presencia y visibilidad. Su acción más mediática fue la visita nocturna al domicilio familiar de la vicepresidenta Mónica Oltra. Desde entonces, allá donde haya cualquier acto que huela a catalanismo, allí están.  

Ante este panorama, no se puede afirmar que la extrema derecha valenciana haya experimentado un incremento notable. Simplemente ha vuelto a salir a la calle como llevaba haciendo desde la Transición. Conocedores de la impunidad que les ha protegido durante décadas y animados por la campaña nacionalista de Cs y PP, hoy en la oposición. Una fuerza de choque contra las aspiraciones de la izquierda y el valencianismo. Hoy, ante la situación de Catalunya, son también el castigo “descontrolado” a la disidencia ante la sucesión de recortes en derechos y libertades. De momento, el ataque a la manifestación del 9 de octubre fue su exhibición más violenta. Está por ver hasta dónde están dispuestos a llegar y hasta cuándo van a seguir impunes. 

«València va convertir-se en un dels centres neuràlgics del neonazisme a l'Estat espanyol»


Miquel Ramos (València, 1979) va passar dels escenaris a la investigació periodista i activista. Exmembre de la banda valenciana Obrint Pas, Ramos s'ha especialitzat a seguir la pista als moviments de l'extrema dreta. Articulista en diversos mitjans estatals i internacionals, ha estat cofundador del projecte crimenesdeodio.info. Llicenciat en ciències de la informació, va realitzar una investigació sobre l'extrema dreta espanyola davant la crisi econòmica durant els seus estudis postgrau a la Universitat de València. EL TEMPS conversa amb l'investigador sobre la figura de Guillem Agulló, l'extrema dreta d'ahir i d'avui al País Valencià i de com s'articula la lluita contra el feixisme.

-Perquè s'ha convertit Guillem Agulló en un símbol de l'antifeixisme al País Valencià i a la resta de l'Estat espanyol?
Cal analitzar el context en el qual va produir-se aquell assassinat. Al País Valencià i a la resta de l'Estat espanyol, l'extrema dreta estava experimentant una transformació, una mena de transició de la ultradreta que hi havia en el règim franquista i la que va començar a néixer després de la mort del dictador. Al caliu dels canvis que estaven produint-se a Europa, al País Valencià i a l'Estat espanyol va començar a implantar-se una mena d'extrema dreta força influenciada pel que ocorria a la resta dels estats europeus. Van instaurar-se unes bandes neonazis que comptaven amb la seua parafernàlia skinhead, amb els seus grups particulars de música anticomunista, etc. València, per exemple, comptava amb Acción Radical. A Madrid, estava present Bases Autónomas i a Barcelona Vanguardia Nacional Revolucionaria. Fins i tot, va importar-se la vinculació, abans escassa, entre feixisme i les graderies de futbol.
-Estem parlant dels anys 90. Els moviments d'esquerres també estaven experimentant canvis.
Exacte! Hi havia un antifeixisme que també estava influenciat per les noves tendències europees. El moviment okupa, l'antifeixisme autònom, l'esquerra radical europea... Guillem fou part d'aquella generació d'antifeixistes que començava a patir una nova escalada de la violència feixista. Només cal recordar els assassinats de Lucrecia Pérez o de Sonia Palmer. Tots aquells crims i, especialment, el de Guillem foren molt durs per al moviment d'esquerres a tot l'Estat espanyol, no solament al País Valencià. Guillem, a més, era una figura que destacava, tot i la seua joventut, en aquells moviments. De fet, pertanyia al SHARP, un col·lectiu antiracista que combatia els grupuscles feixistes. Tota aquella generació, i les posteriors també, no podem deixar d'identificar-nos amb Guillem. Ens haguera pogut ocórrer el mateix a qualsevol de nosaltres.
-Per què l'assassinat de Guillem Agulló va suposar un sotrac a l'esquerra valenciana, afavorint certa unitat pel que fa, almenys, a l'acusació popular?
Cal tenir en compte que la preocupació pels grupuscles feixistes era només una qüestió de l'esquerra radical. Aquell crim va commocionar la societat, va obrir-li els ulls. De fet, a mi, amb només 14 anys, va obrir-me'ls. Vaig entendre que calia combatre el feixisme, que no podíem no fer res, ni quedar-nos aturats. El feixisme gaudia de certa impunitat. La resposta de les administracions, de la judicatura, dels principals partits, de la majoria dels mitjans de comunicació era obviar el problema. No importava que fóra una època molt dura, en la qual hi havia moltes agressions violentes. Recorda, de fet, com la mateixa sentència va reduir aquell crim de motivacions polítiques a una simple baralla. Era el mateix relat que certs mitjans de comunicació van promoure. Això sí, quan no intentaven, i encara ho fan, criminalitzar la figura de Guillem.
-Continua.
A més, la unió entre els diferents col·lectius fou necessària davant un perill que atacava sense contemplacions durant aquells anys. En aquell moment, les bandes neonazis actuaven de manera molt més descarada. Has de tenir en compte que València va convertir-se en un dels centres neuràlgics del neonazisme a l'Estat espanyol. La ciutat formava part del triangle que conformaven junt amb Barcelona i Madrid. En Falles, fins i tot, van organitzar-se concerts de música anticomunista als quals van acudir nazis de tota Europa. I de manera habitual, aquestes bandes sortien de cacera per la ciutat. Els seus objectius eren qualsevol integrant del moviment okupa, de les iniciatives en favor de la insubmissió militar, independentistes... Feien cacera pels barris més freqüentats pels activistes de l'esquerra.
-En tot aquell context, quines sensacions van tenir-se en conèixer la sentència de l'assassinat de Guillem Agulló?
De ràbia absoluta i d'impotència. Va reduir-se tot, com he dit abans, a una simple baralla entre xavals quan era un crim de motivacions polítiques. Vam sentir-nos molts sols. S'havia assassinat una persona que creia en els valors de la llibertat, de la democràcia, amb els ideals humanistes, i la resposta de la judicatura fou aquella. La sentència creava una sensació i una situació d'impunitat davant els atacs que rebia l'esquerra dels grupuscles d'extrema dreta. Va comportar un cert replegament, però un reforç de la convicció que calia plantar batalla contra el feixisme. Ara bé, calia organitzar-se, coordinar-se per fer front a la ultradreta. En cas contrari, estaríem allunyats de la realitat. Havíem de continuar lluitant. Guillem ho havia pagat amb la seua vida.
-Com va posar-se fi a aquella època d'agressions sense amagar-se dels grupuscles feixistes?
La pressió de l'opinió pública per la reiteració de les agressions i la violència va provocar també un replegament d'aquests grupuscles feixistes. Després d'aquella emergència de bandes neonazis, a Europa comencen a tenir força partits d'extrema dreta com ara el Front Nacional de Jean Marine Le Pen. A l'Estat espanyol, trobem casos com el d'España 2000 o Democracia Nacional, que es creen a finals dels anys 90 emulant aquesta nova extrema dreta europea amb pàtina democràtica. Tot i que hi ha gent que continua en els grupuscles neonazis, inclús en ambdós escenaris, la majoria penja les botes i es posen vestit i corbata. És el seu pas a la política, diguem-ne, institucional.
-Després de la transformació del món de l'extrema dreta més espanyolista, sobta l'aparició, de nou, d'un entramat neonazi de bandes encara més perilloses per les seues activitats i el seu maneig de les armes? Parlem de l'Operació Panzer al País Valencià.
No sobta. Atemoreix i transmet una sensació de perill per no detectar-ho abans. Val a dir que en l'Operació Panzer la Guàrdia Civil va fer, en un primer moment, un bon treball. Cal recordar, a més, que no es tracta només del Frente Antisistema al País Valencià. A la resta de l'Estat espanyol, Panzercoincideix amb altres operacions diferents en les quals es desmantellen organitzacions neonazis de caràcter internacional força perilloses com són Blood and Honour i els Hammerskin. Unes bandes neonazis que, curiosament, són condemnades, al contrari del que ocorre al País Valencià amb el Frente Antisistema. A la presència d'aquest i altres grupuscles al territori valencià, s'hi suma la violència blavera. La violència nazi i la blavera conviuen paral·lelament.
-I fruit de l'existència d'aquestes bandes i del risc que podien ser-ne totes víctimes, determinats col·lectius funden, per a personar-se en l'acusació popular, l'Acció Popular contra la Impunitat.
Sí, es tracta d'una unió tàctica de col·lectius que són víctimes. Recorda que durant aquells anys, al principi de la dècada dels 2000, hi ha reiterats atacs amb explosius a la seu de la Comissió d'Ajuda al Refugiat (CEAR), Ca Revolta rep trets a la finestra, desenes de seus polítiques són incendiades i atacades cada setmana... Són atacs que rarament transcendeixen més enllà de València. S'assumeix que s'ha de conviure amb aquest clima de violència. L'Acció Popular contra la Impunitat intenta trencar amb els silencis mediàtics i s'ocupa de denunciar fets concrets per mostrar com actua el feixisme al País Valencià. També organitza campanyes, promociona informes al Parlament Europeu...
-Entre l'assassinat de Guillem Agulló i les agressions del passat 9 d'Octubre, hi ha una connexió. Es tracta de l'afició ultra del València CF. Que aquest grupuscle en el seu moment insultara en el camp a Agulló i que determinats membres foren identificats pels aldarulls a la manifestació de vesprada durant la diada valenciana és una mostra de la continuïtat de la impunitat del feixisme?
El món ultra del futbol a la ciutat de València sempre ha estat trufat d'elements de l'extrema dreta. Ha estat una constant.
-És un bon reconeixement a la memòria de Guillem Agulló la inauguració d'un passeig central al Jardí de Vivers de València? Els col·lectius promotors demanaven un carrer principal.
Personalment, haguera preferit una avinguda o un carrer central a València. Ara bé, el record de Guillem s'ha mantingut al llarg del temps gràcies a la societat civil organitzada, molt per davant, com sempre, de les institucions. Cal reconèixer, això si, l'homenatge que va realitzar-se fa uns anys a les Corts Valencianes, que va crear un premi anual que duu el nom de Guillem... S'han d'aplaudir aquestes accions, malgrat que nosaltres sempre demanarem el màxim. Foren gestos molt importants, però encara queda molt per fer.
ALTRES ENTREVISTES PUBLICADES AL SETMANARI EL TEMPS AMB MOTIU DEL 25 ANIVERSARI DE L'ASSASSINAT DE GUILLEM AGULLÓ: 


25 años del asesinato neonazi de Guillem Agulló

El crimen contra este joven valenciano marcó a toda una generación y ha sido reivindicado como símbolo contra la impunidad de los crímenes de odio.




MIQUEL RAMOS VALÈNCIA - 10 Abril 2018 - EL SALTO DIARIO 

El 11 de abril se cumplen 25 años del crimen que acabó con la vida del joven antifascista Guillem Agulló, de 18 años, en Montanejos (Castelló) a manos de un grupo neonazi. La defensa de los cuatro acusados, así como la sentencia, obviaron durante todo el proceso, celebrado en 1995, el carácter político del mismo, que terminó con un solo condenado, Pedro José Cuevas Silvestre, a 16 años de cárcel, de los que acabaría cumpliendo tan sólo cuatro.
El proceso estuvo plagado de desafortunadas campañas de prensa contra la víctima y su entorno, encabezadas por el diario Las Provincias que dirigía entonces la periodista ultra María Consuelo Reyna, y que trataban de criminalizar a los colectivos antifascistas e independentistas, y concretamente a la organización juvenil Maulets, donde militaba Guillem. Eran años convulsos en los que grupos nazis protagonizaban incidentes casi todas las semanas. 
Dos años antes, en Barcelona, había sido asesinada Sonia, una joven transexual apaleada hasta la muerte por un grupo de skins nazis, y doce meses más tarde la inmigrante dominicana Lucrecia Pérez fue asesinada a tiros por un comando fascista en Madrid. A Guillem le siguieron muchos más hasta la actualidad, más de 80, tal y como refleja el mapa de crimenesdeodio.info que detalla cada caso documentado desde 1990 hasta 2015.  
Durante estos 25 años, el recuerdo de Guillem ha sido reivindicado precisamente como un antídoto contra el olvido
El asesino de Agulló, que negó durante el juicio profesar la ideología nazi, fue detenido de nuevo en 2005 por la Guardia Civil en el marco de la Operación Panzer, junto con más de una veintena de supuestos neonazis que, según la nota de la Benemérita, vendían armas por internet y organizaban cacerías de inmigrantes y militantes de izquierdas. El juicio a esta organización, el Frente Antisistema (FAS), terminó en 2015 con la absolución de todos sus miembros y la condena en costas (más de 42.000€) a las organizaciones de la Acción Popular Contra la Impunidad.  

Esta plataforma denunció en 2007 que Cuevas, asesino de Guillem, se presentaba a las elecciones en las listas del partido neonazi Alianza Nacional por la localidad valenciana de Xiva. Desde entonces, además de ejercer la acusación popular en el caso panzer, documentaron todas las agresiones que venían sucediendo en el País Valenciano. 
Durante años, el domicilio familiar de los Agulló i Salvador fue objeto de pintadas burlándose de la muerte de su hijo
Durante estos 25 años, el recuerdo de Guillem ha sido reivindicado precisamente como un antídoto contra el olvido, contra la impunidad de muchos crímenes fascistas que se han producido a lo largo de estos últimos años, tal y como denunciaron desde la citada plataforma en un listado de los crímenes de odio que siguen todavía sin esclarecerse en el País Valenciano.
Éstos van desde los diversos ataques con cócteles molotov al centro social La Quimera de Mislata, hasta los disparos contra el centro social Ca Revolta o las bombas contra las sedes de ERPV, PSPV-PSOE, BNV, varias mezquitas y el local de CEAR en Valencia, que recibió más de una decena de ataques en poco más de un año. En ningún caso la policía ha realizado ninguna detención, un hecho que fue denunciado tanto ante las Cortes Valencianas en varias ocasiones como ante el Congreso de los Diputados en 2009 y la Comisión Europea en 2010.

Esta pasada semana, la sede de la Associació Cultural Bassot, que organiza cada año una concentración el 11 de abril, día del aniversario del asesinato, fue víctima de pintadas nazis en su fachada. Durante años, el domicilio familiar de los Agulló i Salvador fue objeto de pintadas burlándose de la muerte de su hijo, además de recibir llamadas anónimas reiteradamente. 

RECONOCIMIENTO INSTITUCIONAL 

A pesar de que la sociedad civil había recordado siempre a Guillem en multitud de actos, las instituciones habían mirado hacia otro lado. Lo intentó Esquerra Unida en 2013 con una declaración institucional que no aceptó el PP, que llevaba gobernando la Generalitat desde 1995. Con la llegada a la Generalitat del tripartito Compromís, PSPV-PSOE y Podem, el año 2016 se volvió a intentar y finalmente salió adelante con la firma de todos los partidos políticos con representación en las Cortes Valencianas. Además, se acordó otorgar cada año un premio a personas destacadas por su lucha contra los delitos de odio con el nombre de Guillem Agulló.  

También desde el Ayuntamiento de València se acordó dedicar un paseo del jardín de Viveros con el nombre del joven antifascista. Varios colectivos realizaron una campaña para que el consistorio le dedicara una calle en la ciudad, pero finalmente se acordó que fuese un paseo en el jardín, no sin suscitar algunas críticas por parte de familiares y amigos de la víctima, que lo ven insuficiente. Aun así, el paseo se inagurará el próximo 21 de abril tras una manifestación bajo el lema “País Valencià, un país obert” en homenaje a Guillem Agulló, convocada por Acció Cultural del País Valencià y apoyada por colectivos musulmanes, judíos, gitanos, LGTBI y asociaciones culturales, sindicales y sociales de todo el País Valenciano. 

Betlem Agulló,  hermana de Guillem, antes la canción "No tingues por", de Obrint Pas

Además, en estos últimos años, varias ciudades valencianas y catalanas han puesto el nombre de Guillem Agulló a alguna de sus calles o espacios públicos: Burjassot, Favara o Simat de la Valldigna, Sallent o Molins de Rei entre otras. 

GUILLEM Y YOLANDA 

La sensación de impunidad fascista es lo que motivó a los familiares y amigos de Guillem y a los allegados de Yolanda González, joven militante socialista secuestrada y asesinada por fascistas en 1980, a intercambiar cartas de apoyo que se leyeron en sendos homenajes celebrados el mismo día en Madrid y en Burjassot en 2013. Ambas historias, separadas por el espacio y el tiempo, representan en gran medida, según una de estas cartas, “la indolencia institucional ante los crímenes fascistas”, y es que el asesino de Yolanda, Emilio Hellín, que fue localizado por el diario El País bajo otro nombre, trabaja en la actualidad para las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado.  

UNA PUÑALADA EN EL CORAZÓN DE TODO UN PAÍS 

El 11 de abril de 1993 Guillem Agulló participaba en una acampada en la localidad de Montanejos, Castellón. El joven de 18 años, natural de Bujassot, Valencia, y militante de la organización independentista Maulets, recibió una puñalada en el corazón en un callejón de la localidad castellonense. Un grupo de neonazis acudió al lugar tras recibir una llamada de alguien que le había reconocido o sabía que se encontraba allí, y segó la vida del valenciano en una emboscada a traición. El padre de la víctima, también llamado Guillem Agulló, ha denunciado que cada 11 de abril aparecen en los alrededores de la vivienda familiar pintadas alusivas a los hechos como “Guillem jódete” o “Guillem muerte, muerte, muerte”. “No se arrepienten de nada y las pintadas todos los años así lo certifican”, lamenta el padre de Agulló. 


* El artículo es una actualización del publicado en 2013 en Diagonal