dijous, 19 d’octubre del 2017

Silencio mediático ante un acto multitudinario en Valencia sobre el referéndum

Miquel Ramos - 14 septiembre 2017 - La Marea 

Silencio mediático ante un acto multitudinario en Valencia sobre el referéndum
El acto organizado por AContracorrent en Valencia. GABRIEL RODRÍGUEZ

La Universitat de València se despertó llena de pintadas nazis el pasado miércoles. Nada que no hubiera pasado ya anteriormente, más aún cuando está a pocos metros del estadio Mestalla, una zona habitual de los ultras, que a menudo se divierten decorando las paredes de las facultades con toda clase de simbología fascista y amenazas. Esta vez, las pintadas estuvieron motivadas por el acto que tendría lugar por la tarde en la Facultad de Geografía e Historia, organizado por el sindicato de estudiantes AContracorrent, en el que estaban anunciados los diputados Josep Nuet, de Catalunya en Comú, y Anna Gabriel, de la CUP, y el periodista valenciano David Segarra.
“Tiro a Ana Gabriel”, “Ana Gabriel eres una puta”, “Muerte al traidor”, “Sieg Heil”, “CUP jamás bienvenidos”, “Fuera CUP” y “Viva España”. Todas estas pintadas alrededor del lugar del acto fueron reproducidas por varios medios de comunicación, atentos a la escalada de tensión entre el Estado y los que defienden el derecho a decidir de Cataluña. Todos los medios explicaron que las pintadas contra Gabriel eran la bienvenida que daba la extrema derecha a la charla de por la tarde. Las muestras de solidaridad llegaron de todas partes, algunas más tibias que otras, pero se habló del acto previsto. A priori. De lo que pasó después, del acto en sí, hoy, un día después, ni una palabra. Y no porque no hubiese prensa. Ni porque fuera un fracaso. Todo lo contrario.
Quien conoce un poco Valencia ciudad sabe que las acciones de la extrema derecha contra la izquierda y contra el independentismo son más que habituales, y han disfrutado de una impunidad sospechosa durante décadas desde la Transición. La conocida Batalla de València, que alargó y secuestró la transición valenciana más aún, se conoce poco fuera del País Valenciano, pero es uno de los ejemplos más evidentes de la virulencia y la impunidad de la extrema derecha en España, con la característica casi única de la catalanofobia. Sus víctimas han sido desde intelectuales considerados catalanistas, como partidos políticos, organizaciones, librerías, centros sociales, artistas, individuos e incluso las Universidades. Todos los que forman parte del supuesto plan imperialista catalán encarnado por los “traidores” valencianos que lo son solo por aceptar la unidad de la lengua catalana, esto es, que valencianos, catalanes y baleares hablamos el mismo idioma, un hecho sin ningún tipo de discusión filológica.
Da igual que esto no signifique una defensa de los Países Catalanes (la reivindicación de la unidad política de estos territorios),  ni siquiera la independencia. Reconocer la unidad de la lengua ya te ha convertido en catalanista en Valencia. Y a excepción de quienes señalan, el resto son todos catalanistas manipulados o vendidos al oro catalán. Esta persecución y acoso ha continuado hasta hoy en día, aunque la violencia ha disminuido considerablemente desde hace escasos cinco años hasta ahora. Es importante explicar esto porque sino no entenderemos la importancia y la excepcionalidad del acto de ayer y el silencio mediático al respecto.
Con los antecedentes expuestos, las pintadas provocaron un llamamiento a defender un acto que, lejos de ser un mitin del independentismo, pretendía dar voz a dos posiciones distintas respecto al proceso catalán, enmarcadas dentro del derecho a decidir que defendían ambos oradores, tanto Gabriel como Nuet. El sindicato que organizó el acto, AContracorrent, no es independentista. Está ligado a organizaciones de izquierdas, sí, pero el voto nacionalista en las universidades históricamente se ha dirigido hacia el Sindicat d’Estudiants dels Països Catalans (SEPC) y el Bloc d’Estudiants Agermanats (BEA).
El hecho de que fuese AContracorrent quien organizó el acto era cuando menos una apuesta por el diálogo y por las ganas de escuchar las diferentes izquierdas que defienden el referéndum catalán. Y es que la Universidad y los estudiantes que la llenan quieren saber, escuchar y aprender. Parece lógico, pero hoy en día puede ser incluso objeto de amenazas y de denuncia, como es este caso. Aun así, a pesar de ello, la sala se llenó una hora antes del acto, y cerca de 200 personas se quedaron sin poder acceder por el aforo limitado. Entre el público había mayoritariamente estudiantes, pero también algunos profesores, diputados valencianos de distintos partidos, activistas sociales y grupos feministas que querían mostrar su apoyo a Anna Gabriel ante las amenazas recibidas. Por otra parte, numerosas personas habían acudido solo para proteger el acto, sabiendo que no entrarían, pero permaneciendo en las puertas para evitar cualquier intento de agresión o boicot de la extrema derecha, como advertían las pintadas aparecidas por la mañana. Pero allí no vino nadie que no fuese a escuchar respetuosamente la charla. No aparecieron los grupos neonazis que hace 10 años se presentaban en cada acto tachado de catalanista, como lo hicieron reiteradas veces en la Universidad, pero también, incluso, en presentaciones de libros o en un concierto de Raimon en el Teatro Olympia. La charla de ayer se desarrolló con absoluta normalidad, y la sala estaba llena de periodistas que fueron testigos. Hoy, sin embargo, la mayoría de los medios presentes no explica nada de esto.
David Segarra, el periodista valenciano que compartía mesa con los diputados catalanes, trató de explicarlo in situ, consciente de la importancia de lo que se vivió ayer en Valencia: “Hemos derrotado al fascismo”. La sala estalló en aplausos. Entre el público, en segunda fila, estaba el padre de Guillem Agulló, militante independentista y antifascista asesinado en 1993 por un grupo neonazi. La sala gritó “Guillem Agulló, ni olvido ni perdón”, un grito vigente todavía casi 25 años después del crimen, un icono de la memoria colectiva de los valencianos conscientes del sangriento y constante embate de la extrema derecha en el País Valenciano. Efectivamente, si la extrema derecha tenía previsto hacer acto de presencia, no lo hizo, posiblemente al ver la gran cantidad de gente que desde una hora antes se había concentrado en las puertas de la Facultad.
La prensa ha silenciado todo esto, incluso el acto, en un contexto donde cualquier anécdota referida al proceso catalán se repite en todos los medios, más aún cuando es fuera de Cataluña. La noticia de ayer fue, en cambio, el acto que intentó hacer la CUP por la mañana en el centro de Valencia, que no estaba anunciado, por lo que no se convocó más que a la prensa, y que tan solo preveía la presencia de las diputadas Anna Gabriel y Mireia Vehí, acompañadas por representantes de la izquierda independentista de Valencia. Así, la noticia del diario más vendido en Valencia, el Levante-EMV, es “La CUP reduce su acto soberanista en Valencia por la presión policial“, refiriéndose a la lectura del manifiesto de la mañana, que terminó con la identificación de los presentes por parte de la Policía Nacional. Un acto que no fue anunciado ni que esperaba “ampliarse” de ninguna manera. Era un acto simbólico sin convocar a nadie más que la prensa. El artículo habla también de las pintadas y resume en una frase el evento de la tarde, sin contar que la sala estaba llena y que 200 personas se quedaron en la puerta: “Por la tarde, la diputada Gabriel participó en un acto en la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad de Valencia”. Y ya está. Eso sí, dedica toda una página a la denuncia de un abogado y exlíder de la extrema derecha anticatalanista contra Gabriel, Nuet, AContracorrent y la Universidad por el acto.
El otro periódico más leído en Valencia, Las Provincias, ni siquiera habla del acto de la tarde, y se centra en la lectura del manifiesto de la mañana. “La Policía identifica a Anna Gabriel (CUP) en el acto a favor del referéndum catalán en la Plaza de la Virgen de Valencia celebrado sin autorización“. La información sobre las amenazas de muerte neonazis se diluye en medio de la noticia, que destaca el hecho de no tener permiso para el encuentro simbólico de la mañana.
Tampoco El País hace mención del acto de la tarde más allá de reproducir unas declaraciones de Anna Gabriel captadas por varios medios antes del debate en la Universidad. Con el titular “La CUP organiza actos de apoyo al referéndum en los Países Catalanes“, remarca el acto de la mañana y hace referencia a las pintadas nazis. Nada más. Por otra parte, ni Público, ni La Vanguardia, ni eldiario.es, que habían informado a primera hora de las pintadas nazis, han hecho ninguna referencia al acto.
El ABC, en cambio, sí que hace crónica de la charla, y dedica una noticia entera titulada “Un acto de la CUP en Valencia se reivindica como lucha contra el fascismo“, destacando las palabras anteriormente mencionadas del periodista valenciano David Segarra. La información explica que la sala estaba llena y que casi un centenar de personas se quedó fuera. También El Mundo, bajo el título “La CUP traslada a Valencia su mensaje independentista“, cuenta que “la Facultad de Historia presenta un importante lleno 40 minutos antes de empezar. El ambiente tenso durante toda la jornada con mensajes alertando de posibles altercados acabaron provocando un efecto llamada que colgó el cartel de aforo completo”. El recién estrenado periódico El Salto y el digital catalán Vilaweb también se hacen eco del acto y del simbolismo de haber llenado la sala ante las amenazas. “Acto multitudinario en Valencia sobre el referéndum“, titula VilawebEl Salto, por su parte, titula la noticia “Las amenazas fascistas no impiden los debates sobre el referéndum en València”. También El Temps, ha publicado la crónica “Odio fascista en València contra la CUP”. Ningún otro medio, ni valenciano, ni catalán ni español, explica nada más.
El silencio general en los medios respecto a este evento en Valencia, por la importancia simbólica que tiene, no es inocente. No hubo incidentes, como muchos medios que vinieron esperaban, y como venía siendo habitual desde la Transición. Más aún en el contexto actual, con el foco mediático en el proceso, y con las pintadas nazis que amenazaban a Anna Gabriel. El acto se pudo desarrollar tranquilamente, no pasó absolutamente nada más que un interesantísimo debate y una enorme solidaridad que desbordó todas las previsiones, y que muy posiblemente disuadió a los grupos de extrema derecha de hacer acto de presencia. Esta es, en mi opinión, la verdadera noticia, la sensación que muchos valencianos tuvieron ayer simultáneamente. Quizás se borra el contexto, inocente o conscientemente, porque no se ha sufrido así, o porque se sabe que es una victoria frente a la censura y la coacción del fascismo que hay que minimizar. Por eso he considerado que debía escribir algo al respecto. Y sobre algo tan sencillo como un debate. En una Universidad, refugio de la razón y del aprendizaje. Donde debía ser. Y más aún si cabe, simbólicamente, se hizo en la sala que lleva el nombre del maestro de Sueca, Joan Fuster. Uno de los personajes más atacados y odiados por la extrema derecha, la misma extrema derecha que ayer trató una vez más de silenciar y atemorizar a los disidentes, y de impedir a los valencianos escuchar, debatir y aprender. Pero no lo consiguieron. Evidentemente, ayer fue una batalla ganada al fascismo.
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El fortín de los maquis en Els Ports y el Maestrat

22 agosto 2017 - Miquel Ramos - La Marea 

El fortín de los maquis en Els Ports y el Maestrat
Mas del Cabanil. Foto: Raúl González Devís
Artículo incluido en el especial Guía de viajes por la memoria, de #LaMarea51. A la venta aquí
Justo en la línea imaginaria que separa Cataluña del País Valenciano se encuentra la carretera que lleva a La Sènia. A pocos kilómetros hacia el interior, el terreno ya se adivina abrupto y salvaje, desde el Parque Natural de la Tinença de Benifassà, en la comarca del Baix Maestrat hasta Els Ports, y los primeros paisajes de la frontera con Aragón. Parecen haber sobrevivido a la huella humana durante siglos. Solo la carretera y algunas masías solitarias atestiguan la presencia de pobladores en este rincón de Castelló.
Las carreteras dejan a un lado un enorme y vasto paisaje de carrascas, conectando pequeñas localidades como Fredes o Castell de Cabres, donde no viven ni 20 habitantes. Hoy en día la zona es visitada por numerosos aficionados al turismo rural, al senderismo y al ciclismo de montaña. Incluso se puede bajar hasta el pantano de Ulldecona a darse un baño o pasear en canoa. Fue precisamente su inaccesibilidad lo que propició que la zona se convirtiera en un fortín para los maquis tras la Guerra Civil.
La orografía fue determinante, así como la complicidad de sus escasos pobladores, que de una manera u otra colaboraron o se unieron a la guerrilla. La importancia de este territorio en la lucha contra el franquismo es relativamente tardía. Empezó a ser fuerte a partir de la segunda mitad de 1946. Debido a la incorporación de cada vez más guerrilleros, se decidió dividir el sector XVII de la Agrupación Guerrillera de Levante y Aragón (AGLA) y crear el XXIII, que comprendería Els Ports y el sur de Tarragona, la Tinença de Benifassà y gran parte de El Maestrazgo y del Bajo Aragón.
Las acciones de los maquis eran tanto sabotajes como ataques a la Guardia Civil, atracos a bancos y hasta ocupaciones de pueblos, como las que se produjeron en 1947 en las localidades de Fredes, Catí, Castellfort y Canet lo Roig. La complicidad de los vecinos con la guerrilla provocó una escalada represiva que se saldó con numero esas detenciones, ejecuciones, torturas y humillaciones, como las que sufrió Florencio Plà Meseguer, un joven pastor que nació intersexual (con una anatomía reproductiva o sexual que no parecía encajar en las definiciones típicas de masculino o femenino) y que fue objeto de las burlas de varios agentes de la Guardia Civil en la masía donde trabajaba, en la Pobla de Benifassà, conocida hoy como el Mas de la Pastora, un interesante y emblemático lugar para visitar. Sus simpatías y constantes colaboraciones con los guerrilleros y el reiterado trato degradante que recibía de los agentes motivó su ingreso en el maquis. Conocido como La Pastora, ya había tenido contacto con varios guerrilleros, y es hoy un mito en la zona con una apasionante historia.

La última esperanza antifascista

Otros puntos en la ruta son el Mas del Cabanil, donde se produjo un asalto que provocó la muerte de dos guerrilleros y la detención y posterior consejo de guerra de uno más, y el que fuera campamento maquis en Rafalgarí, sobre la montaña del mismo nombre. Una parada en el Mas de Guimerà, en Portell. Allí, en mayo de 1948, tres guerrilleros murieron y otro fue detenido en un asalto con la Guardia Civil. Entre ellos estaba Ángel Fuertes Antonio, el jefe de la AGLA, que fue asesinado durante la refriega.
La evacuación ordenada por el PCE en 1952 marcó el final de la guerrilla en la zona. Quedarían menos de una treintena de miembros de la AGLA, y casi todos ellos huyeron a Francia a pie. Las historias de los maquis son todavía hoy comentadas por muchos ancianos del lugar, testigos durante aquellos años de cómo sus montañas fueron el escenario de la última esperanza antifascista tras la Guerra Civil.

¿Cómo dejamos de preocuparnos y comenzamos a amar a la nueva ultraderecha?

Por 




Lutz Bachmann, al centro, fundador del movimiento xenofóbico y antiislámico germano Europeos Patrióticos Contra la Islamización de Occidente, Pegida, tiene sus ojos cubiertos como si estuvieran pixelados por los medios al arribo de su juicio por cargos de discurso de odio, el 19 de abril de 2016, en Dresden, al este de Alemania.CreditRobert Michael/Agence France-Presse -- Getty Images


VALENCIA, España — En mayo media Europa contenía la respiración ante la segunda vuelta de las elecciones francesas, temiendo una posible victoria de la ultraderechista Marine Le Pen. Aunque venció Emmanuel Macron, más de diez millones de franceses votaron por el Frente Nacional, que obtuvo los mejores resultados de su partido desde su fundación. Resulta atrevido afirmar que se venció a la ultraderecha. Los partidos de esta ideología han conseguido disputar presidencias y ocupar numerosos escaños en la mayoría de países europeos.
Las razones de este giro hacia el populismo xenófobo son ampliamente debatidas y analizadas, pero pocas veces se presta atención a quienes desde abajo vienen armando todo lo imprescindible para que todo esto sea posible.
Mientras la crisis económica continúa, las nuevas ultraderechas usan lo que denominan el “sentido común” para justificar sus soluciones simples a problemas complejos. Conectan con aquellos que se sienten abandonados por las instituciones y amenazados por la globalización.
La crisis económica y la torpeza de las izquierdas y las derechas históricas, que a menudo han legitimado los postulados del Frente Nacional introduciéndolos en la agenda política, no ha hecho más que allanar el terreno para que vuelvan estos discursos del miedo. Ellos son ahora los que se llaman antisistema.
La extrema derecha entendió que ni las referencias nostálgicas a regímenes pasados ni determinadas estéticas resultaban ya rentables. Era necesaria una renovación de la imagen y de la retórica, y aquello que ya sugirió la Nouvelle Droite francesa en los años setenta, está dando hoy sus frutos. Esto es, arrebatarle la hegemonía a la izquierda, ganar la batalla cultural primero para asaltar la política después. Aquella ultraderecha leyó a Antonio Gramsci y trató de aplicarlo para su causa. Aunque ha tomado décadas y ha habido otros factores, hay mucho más que partidos y líderes mediáticos detrás de todos estos éxitos.
Los activistas del fascismo del siglo XXI se llaman Identitarios y rechazan ser catalogados como extrema derecha. Sus símbolos han sido renovados: no llevan esvásticas ni cabezas rapadas. Rechazan igualmente el comunismo y el capitalismo, el eje izquierda-derecha, y se hacen llamar social-patriotas. Afirman que adoran más que nadie la rica diversidad étnica y cultural del mundo. Reivindican el etnopluralismo, esto es, no considerar ninguna raza o cultura superior a otra, sino apreciar la diversidad y tratar de conservarla evitando que se mezclen, es decir, evitando la inmigración, el multiculturalismo y el mestizaje. Los identitarios italianos incluso han realizado viajes a zonas de conflicto para entregar ayuda humanitaria. Porque si en sus países están bien, no vendrán a buscar fortuna a los nuestros.
Fue la organización Casa Pound (en honor al poeta norteamericano Ezra Pound) en Italia en 2002 la que empezó a ocupar edificios abandonados para dar cobijo y alimentos a familias italianas desfavorecidas, acusando al Estado de preocuparse más por los inmigrantes que por los nacionales. Le siguió el partido neonazi griego Amanecer Dorado, repartiendo comida a familias griegas cuando la crisis estaba en su peor momento y ahogaba al país en la miseria.
En Francia, la organización Generación Identitaria lanzó meses atrás la campaña de microfinanciación colectiva Defend Europe para fletar un barco que impida a las ONG rescatar refugiados en el Mediterráneo. Han conseguido recaudar más de 80.000 euros para su nave de unos 40 metros, el C-Star, que ya navega y atracará en varios puertos europeos para recoger más activistas que se quieran unir a la hazaña. Quieren rescatar a los inmigrantes, pero para llevarlos de vuelta a las costas africanas desde donde zarparon.
La propaganda de este grupo neofascista ha llegado hasta Canadá y Estados Unidos: la periodista y activista ultraderechista canadiense Lauren Southern se embarcó con los identitarios franceses en la misión contra el Aquarius en Sicilia. También Steve Bannon entrevistó hace poco al líder de esta organización y en 2015 Richard Spencer y su Instituto de Política Nacional organizaron un concurso de ensayos “Why I’m An Identitarian”.
Aunque públicamente no pidan votar por Marine Le Pen, sus acciones han ayudado sin ninguna duda a reforzar el mensaje del miedo que ha capitalizado el Frente Nacional. Sobre todo entre la juventud.
Piden prácticamente lo mismo: acabar con la inmigración y desterrar al islam de Occidente. Salir de la Unión Europea y de cualquier organismo supranacional que imponga leyes que puedan ser contrarias a los intereses nacionales. Y acabar con la clase política que ha dirigido el país durante décadas vendiéndolo al mejor postor y desvirtuando su identidad acogiendo a miles de extranjeros inadaptables.
En España, sin embargo, no existe un partido ultraderechista capaz siquiera de conseguir un solo escaño en el parlamento, pero las ideas que defienden estos partidos existen igual que en otros países. Los partidos de extrema derecha españoles llevan años divididos y enfrentados, incapaces de superar sus diferencias y de elaborar un discurso atractivo para el votante.
Y el paisaje político español es relativamente diferente al de sus vecinos. Desde los años ochenta, el Partido Popular ha sido capaz de recoger el voto desde el centro hasta la derecha radical. La resaca de la dictadura franquista persiste y la ultraderecha no ha sabido desligarse del todo de este pasado poco atractivo para las nuevas generaciones. La crisis económica pudo ser una oportunidad para articular un nuevo movimiento populista ultraderechista, pero el descontento fue capitalizado entonces por movimientos populares como el de los Indignados, y poco después por el partido Podemos. Ambos impusieron su propio marco de referencia sin alusiones xenófobas, demostrando que se podía canalizar la indignación popular sin azuzar el odio al extranjero.
Es, sin embargo, el Hogar Social Madrid el que abandera el movimiento identitario en España y que ha recibido una enorme y amable atención por parte de los medios de comunicación. Bajo las siglas de HSM se han ocupado ya seis edificios abandonados en la capital de España, donde se alojan familias españolas sin recursos y donde se entregan alimentos.
En prácticamente todos los países, las llamadas fake news (noticias falsas) –muchas de indudable intencionalidad xenófoba– han dado un formidable impulso a las ideas de la nueva ultraderecha, que se expanden sin control a través de las redes sociales y a una amplia red de medios. Y es que la gran victoria de la ultraderecha es haberse convertido en una opción democrática más mientras el proyecto europeo se desintegra y Occidente pierde poco a poco su hegemonía en un mundo cada vez más multipolar.
El peligro que entrañan los nuevos grupos identitarios, más allá de su discurso de odio, es que se obvia su matriz neonazi y se acepta su aparente pátina democrática. Sobre todo cuando los índices de violencia ultraderechista aumentan en Europa a un ritmo alarmante. Solo en 2016, Alemania registró 3500 ataques contra refugiados.
Normalizar sus discursos es renunciar a la propia democracia, a los valores y a los derechos que aseguran la convivencia. El terrorismo yihadista y la islamofobia se retroalimentan, como las sociedades cada vez más cerradas en sí mismas alimentan el desconocimiento y las sospechas entre sus ciudadanos. Menospreciar este nuevo fascismo ahora nos pasará factura a largo plazo.
Los ciudadanos debemos exigir más que simples consignas a corto plazo en vez de delegar en los políticos toda responsabilidad. Recordar que somos sujetos activos y recuperar el activismo social y cultural para evitar que la nueva contracultura y lo alternativo sea hoy ser nacionalista y xenófobo. Debemos también reocupar los espacios que poco a poco se fueron abandonando y que hoy son coto de los ultraderechistas. Neutralizar los discursos del odio con datos que los desmonten y campañas que los empequeñezcan.
Y es responsabilidad de todos advertir sobre estas brechas por donde se cuelan estos mensajes y volverlas a sellar como debimos haber hecho hace 70 años. De lo contrario, solo hace falta echar la vista atrás para ver cómo el discurso de odio es tan solo el principio de algo mucho peor.

divendres, 26 de maig del 2017

Los jóvenes judíos norteamericanos que luchan contra la ocupación israelí

“Seremos la generación que termine con el apoyo de nuestra comunidad a la ocupación”. Así se anuncia en la página web de IfNotNow, una organización que trata de unir a los judíos norteamericanas críticos con las políticas del gobierno israelí.



s 24 Mayo 2017  - LA MAREA


La noche del pasado 20 de mayo, soldados israelíes destruyeron el Campo de la Libertad Summud, en las colinas del sur de Hebrón, erigido por cerca de 300 activistas palestinos, israelíes y judíos norteamericanos unos días antes. Se trataba de una acción simbólica para denunciar la ocupación de los territorios palestinos, donde hasta 1998 se encontraba Sarura, un antiguo pueblo palestino despoblado tras varios años de acoso por parte de los colonos y soldados israelíes. Durante el desalojo del campamento los soldados agredieron a varios  activistas, pero no hubo detenciones. Desde la cuenta de Twitter de la organización norteamericana IfNotNow relataban al minuto lo que iba sucediendo: “si nos agreden así siendo judíos, imaginad lo que le pasa cada día a los palestinos. La ocupación no es mi judaísmo”, explicaban pasada la medianoche.



Las acciones de este colectivo norteamericano formado por jóvenes judíos contrarios a la ocupación ha hecho saltar las alarmas de los defensores a ultranza de las políticas israelíes. Y ya van dos veces en dos meses que están dando mucho que hablar. IfNotNow congregó el pasado 25 de marzo a cerca de un millar de jóvenes judíos ante el edificio donde se celebraba la conferencia anual del poderoso lobby pro-israelí AIPAC (Comité de Relaciones Públicas Entre Estados Unidos e Israel) en Washington. Tras una pancarta con el lema “Los judíos no serán libres mientras que los palestinos no lo sean también. Abajo el AIPAC, abajo la ocupación” y el hashtag #JewishResistance (resistencia judía), los jóvenes cantaban, bailaban y se encadenaban a las puertas del Walter E. Washington Convention Center.  Otros manifestantes incluso lograron entrar y desplegar una pancarta ante los asistentes al congreso pro-israelí más importante del mundo.



IfNotNow lleva desde 2014 alzando su voz para demostrar que ser judío no implica apoyar las políticas de los sucesivos gobiernos israelíes. Fue durante la Operación Margen Protector (el eufemismo que usó el gobierno israelí para referirse al ataque contra Gaza que se saldó con más de 2.300 palestinos muertos, entre ellos medio millar de niños), cuando jóvenes judíos de los Estados Unidos empezaron a coordinarse para dar una respuesta conjunta ante la masacre y exigir el final de la ocupación sistemática de los territorios palestinos. Los líderes de las comunidades judías norteamericanas, que siempre han apoyado incondicionalmente las políticas de Israel, ven ahora cuestionado su papel. Ellos son el centro de las críticas de los jóvenes de IfNotNow, tal y como avanzan en la portada de su página web: “Hoy en día, la comunidad judía se enfrenta a una elección. ¿Vamos a dejar nuestra tradición en manos de líderes fuera de contacto, o pelearemos por una comunidad judía vibrante y liberada que apoye la libertad y la dignidad de todos los israelíes y palestinos?”

Tamara y  Sarah son dos jóvenes judías norteamericanas residentes en Nueva York. Nos citamos en una cafetería de Manhattan, cerca de la New York University (NYU), en un barrio plagado de restaurantes y cafeterías repletas de jóvenes donde residen y hacen su vida miles de estudiantes de todo el mundo. No quieren fotografiarse ni hablar en nombre de la organización, tan solo explicar porqué se unieron a IfNotNow.

“Crecimos en una comunidad donde estamos siempre alerta, a la defensiva. Fui a Israel muchas veces, crecí en un contexto muy sionista. En la universidad empecé a tener conversaciones con gente que opinaba diferente sobre Israel, empecé a leer a mucha gente también de Israel que es muy crítica con su gobierno. Volví a Israel y vi que lo que pasaba, que todo lo que no me creía, era real. No puedo seguir callada. Esto no puede seguir así.” La ocupación de las tierras palestinas es el eje central de las campañas de IfNotNow. Las activistas no se sienten representadas por los portavoces de las comunidades judías en su país: “Nuestros líderes no pueden hablar por nosotros, especialmente por los jóvenes. Ellos afirman que la seguridad de los judíos pasa por la ocupación. Nosotros pensamos justo lo contrario. Estamos tratando de preguntar a la cara de toda la comunidad judía de EEUU de qué lado están: de la ocupación o de la libertad y dignidad de todas las personas. Hay que hablarlo. También porqué todas las instituciones están apoyando la ocupación. Pero primero debemos preguntar a los miembros de nuestra comunidad. La ocupación es nuestra causa central. Es nuestra estrategia poner este tema sobre la mesa. Estamos hablando de la vida cotidiana de las personas, y cada día que pasa es un día más de opresión. Podríamos discutir de muchas cosas sobre el conflicto, pero ahora hay que empezar por esto. Hay que parar la ocupación. Los líderes deben afrontar estos temas, es lo que tratamos de visibilizar. Es un movimiento para cambiar corazones y mentes.”

Esa era la intención de su espectacular acción en Washington dos meses atrás: “AIPAC trata de decir que todos los judíos debemos aprobar las políticas de Israel, de quien también depende nuestra seguridad en EEUU. Tratan de hablar en nombre de todos los judíos. Por eso fuimos a protestar, porque no nos representan”. Ambas activistas habían participado en la protesta, pero no se conocían hasta el día de esta entrevista. Una de ellas se encadenó a las puertas del edificio. La otra permanecía en el exterior junto con los otros cientos de manifestantes. Hasta ahora no habían entablado conversación. Se sienten orgullosas de ser judías. Reivindican su identidad y se sienten con el deber de actuar ante las injusticias, tal y como su fe les ha enseñado. Antes de la protesta contra AIPAC rezaron. Durante la protesta, cantaron varias canciones judías.



Los discursos racistas de Trump han reforzado sus razones: “Islamofobia, racismo y antisemitismo están totalmente conectados”, afirman. Por eso organizaron en noviembre de 2016 el “Jewish Day of Resistance” (Día judío de la resistencia) contra las políticas del nuevo presidente, y que consistió en distintas acciones de protesta en más de 30 ciudades estadounidenses al mismo tiempo. Muchas de estas protestas señalaron a un importante asesor de Trump, Stephen Bannon, ex director de la web ultraderechista Breitbart News, famosa también por sus habituales ‘fake news’ (noticias falsas) y considerado ideólogo de la ‘Alt-Right’ norteamericana, es decir, la autoproclamada ‘derecha alternativa’, que es como se hace llamar la ultraderecha estadounidense. Bannon fue nombrado miembro del Consejo de Seguridad Nacional por el Presidente a finales de enero y cesado a principios de abril. “En Washington, igual que en Europa, muchos antiguos antisemitas como Bannon, que escribieron contra los judíos hace años, hoy apoyan abiertamente a Israel y han cambiado su target. Ahora el enemigo es el Islam. A lo largo de los años los judíos hemos estado en todas las luchas por los derechos civiles. Ahora también debemos estar”, concluyen las activistas de IfNotNow mientras nos despedimos a las puertas de la cafetería justo cuando bajan las persianas.






dilluns, 10 d’abril del 2017

La darrera broma del cas Panzer

Article d'opinió publicat a Vilaweb el 07.04.2017 - Miquel Ramos

 

El diari El País publicava dijous un nou episodi de l’ignominiós cas Panzer, el sainet neonazi valencià que, des de fa ja disset anys, ens obsequia cada cert temps amb alguna nova, com si encara no s’hagués acabat la funció i la justícia espanyola fes un bis rere un altre, sense vergonya, com una maleïda musiqueta en bucle. Ara l’estat haurà d’indemnitzar un dels neonazis absolts perquè la Guàrdia Civil va destruir el seu arsenal d’armes, segons el cos per una errada, cosa que va fer que totes aquestes proves quedassen invalidades mesos abans del judici. 16.531 euros de compensació per les seues armes destruïdes. És la suma que s’ha acordat per a recompensar el neonazi, que fou notícia recentment per la condemna a dos anys de presó per tracte degradant i amenaces contra la seua anterior parella. El fiscal demanava més de 30 anys en aquest cas, però la sort l’acompanyà de nou. El periodista valencià Joan Cantarero ja va publicar part del sumari d’aquest terrorífic cas de violència masclista que m’estalviaré de relatar en aquest article, però que convide a llegir-lo.

Aquest, però, no és l’únic neonazi amb sort i que va reclamar després del judici Panzer. També ho va fer l’assassí de Guillem Agulló, Pedro Cuevas, absolt com la resta pel mateix cas. Cuevas va exigir a l’Audiència Provincial de València el retorn de la seua col·lecció neonazi i les seues armes. Una espasa, una navalla, una maça i diversos cartutxos, quaranta braçalets, un bust de Hitler i nombrosos objectes de parafernàlia nazi han tornat a les mans d’aquell qui va negar ser neonazi quan fou jutjat per haver assassinat Guillem. Només va complir 4 anys de presó pel crim, el qual, segons el jutge, no va tenir motivacions polítiques i fou tan sols una desafortunada baralla entre joves. Cuevas fou enxampat per la Guàrdia Civil junt amb una vintena de neonazis l’any 2005 en l’anomenada Operació Panzer, acusats de nombrosos delictes com ara associació il·lícita, venda d’armes i organitzar caceres contra persones migrants i antifeixistes. El judici trigaria deu anys, però només tres anys després de la detenció, el 2008, Cuevas es presentà a les llistes electorals del partit neonazi Alianza Nacional (AN) per Xiva (Foia de Bunyol). Un altre dels encausats pel cas Panzer va aconseguir fins i tot ser regidor de Silla (Horta) pel partit ultradretà España2000 l’any 2011. I un altre dels individus absolts descriu des de fa mesos a les xarxes socials la seua particular croada a Síria i l’Iraq combatent l’ISIS acompanyat d’altres voluntaris reclutats per organitzacions ultracatòliques d’extrema dreta.

Ara fa deu anys es va viure un important repunt al País Valencià de la violència feixista, amb més d’una desena d’atemptats amb explosius contra les oficines a València de la Comissió Espanyola d’Ajut al Refugiat (CEAR), atacs amb còctels molotov contra el centre social La Quimera a Mislata, la bomba i els còctels molotov contra la seu d’Esquerra Republicana del País Valencià (ERPV), els habituals incendis a les seus del Bloc Nacionalista Valencià (BNV) o els atacs contra la llibreria Tres i Quatre i els reiterats boicots a actes culturals i polítics protagonitzats per grupuscles d’extrema dreta contra l’esquerra i el valencianisme. Un clima de violència que a dures penes va traspassar mediàticament l’àmbit territorial valencià i que fou el motiu de la creació d’una plataforma unitària de partits, associacions i entitats: Acció Popular Contra la Impunitat. Aquesta plataforma va fer arribar a la Unió Europea, al congrés espanyol, i allà on va poder, els informes documentats amb els atemptats i les agressions que se succeïen cada setmana al País Valencià i en què, casualment, no s’hi va detenir mai ningú.


Algunes entitats que formaven part d’aquesta plataforma van decidir presentar-se com a acusació popular en el cas Panzer. No esperaven, però, que primer l’Audiència Provincial i després el Tribunal Suprem, acabassen condemnant-los a pagar les costes del judici per haver recorregut contra la sentència que va dictar l’absolució dels neonazis l’any 2015. El BNV, EUPV, ACPV, Ca Revolta, Jarit i el Moviment Contra la Intolerància van acabar pagant vora 42.000€ als advocats dels neonazis per haver-se atrevit a qüestionar la seua absolució i portar el cas més enllà de l’Audiència Provincial. Fou casualment aquesta Audiència, i el mateix jutge, qui va absoldre l’any 2005 una altra banda neonazi valenciana, Armagedón, acusada d’incendiar seus de diversos partits polítics l’any 2000. L’absolució dels neonazis de Panzer fou possible perquè es van invalidar les escoltes telefòniques. Segons el jutge, aquestes escoltes s’havien fet ‘sense cap indici objectiu de comissió de delicte que permeta vulnerar el secret de les comunicacions‘.

A la sentència, el jutge fins i tot es desfoga a gust contra els agents de la Guàrdia Civil que havien estat investigant durant dos anys la banda neonazi. La benemèrita havia detectat una web on es venien armes prohibides i parafernàlia nazi, i havia demanat autorització a un jutjat per a intervenir les comunicacions dels responsables. A partir d’ací van descobrir tota la trama. Per al jutge, això no motivava suficientment una punxada telefònica: ‘Es obvio que existen esas páginas, como tantas otras de diferente tipo e ideología. Si eso es lo que ha obtenido la investigación de dos años no puede ser calificado más que de paupérrimo y ridículo‘.

El cas Panzer ha evidenciat una vegada més les ombres de la impunitat feixista al País Valencià. Tot plegat resulta finalment rocambolesc: deu anys per a fer el judici, destrucció d’armes ‘per error’, escoltes telefòniques invalidades, condemna a costes a l’acusació popular, esbroncada del jutge a la Guàrdia Civil per perdre el temps investigant la banda neonazi i, finalment, compensació econòmica als propietaris de les armes per haver-les destruïdes. Malauradament, ja no ens sorprèn res.

Podria fer la impressió que al País Valencià vivim atemorits, i no és així. No es tracta de naturalitzar la violència, la impunitat i la podridura del sistema judicial, sinó d’haver après a navegar amb aquest temporal que fa dècades que assota el País. I qui coneix el país sap com som de tossuts els valencians. Paral·lelament a aquesta impunitat eterna de l’extrema dreta, s’ha construït un altre País que avui ja no té por. El 25 d’abril, les Corts Valencianes lliuraran un guardó que porta el nom de Guillem Agulló a una persona destacada en la lluita contra el feixisme. L’any passat, per fi, es va aconseguir una declaració institucional per unanimitat en reconeixement de Guillem, i es va acordar de retre un homenatge cada mes d’abril amb el premi que porta el seu nom. Com una plaça a Simat de la Valldigna i, aviat, un espai públic a Faura i un altre a València. Els homenatges s’estenen al llarg del País cada 11 d’abril des de 1993 gràcies als moviments socials que han mantingut el seu record. La societat civil es mou i planta cara a les amenaces, com l’exemple de Carcaixent la darrera setmana, quan desenes de persones organitzaren una jornada per a esborrar les nombroses pintades neonazis aparegudes al poble. I milers d’exemples més que, al llarg dels anys, han demostrat com la paciència, la constància i la perseverança han servit per a consolidar uns moviments socials potents capaços de neutralitzar, almenys, el feixisme als carrers. I tot això, malgrat sentències vergonyoses com la del cas Panzer i tantes altres; malgrat l’enquistada impunitat i la poderosa maquinària que la permet i que criminalitza i condemna qui s’oposa i qui protesta.

dimarts, 26 d’abril del 2016

Neonazis y ultraderechistas reciben subvenciones millonarias de la UE

La política de subvenciones a partidos políticos europeos y fundaciones relacionadas hace posible que el dinero llegue a organizaciones xenófobas, racistas o abiertamente neonazis. La Alianza por la Paz y la Libertad, formada por, entre otros, los nazis griegos de Amanecer Dorado, acaba de recibir 400.000€.

Miquel Ramos - Articulo publicado en LA MAREA 21 abril 2016

VERSIÓ EN CATALÀ PUBLICADA A LA DIRECTA



VALENCIA //  Si la gestión de la crisis de las personas refugiadas ya estaba dejando en evidencia a la Unión Europea en cuanto a sus principios fundacionales de respeto a los derechos humanos, igualdad y tolerancia, la presencia de numerosos diputados de extrema derecha en el Parlamento Europeo lleva años sacudiéndolos todavía más. A lo largo de estos últimos años, la presencia ultraderechista en Europa ha alcanzado los máximos niveles, copando multitud de asientos en la eurocámara (un 22%) gracias a sus discursos xenófobos y muy a menudo contrarios incluso a la propia Unión y a sus principios. Tanto es así que incluso usan su presupuesto para fomentar la xenofobia, el racismo, el antisemitismo y la islamofobia con todas las de la ley.

La histórica revista antifascista sueca EXPO ha desvelado que el destino de casi 200.000€ de una subvención de la Unión Europea es la fundación filonazi Europa Terra Nostra a través del partido neofascista europeo Alianza por la Paz y la Libertad (APF), del que forman parte los neonazis griegos de Amanecer Dorado, el Partido Nacional Democrático alemán (NPD) y la italiana Fuerza Nueva (FN).

Los partidos europeos (formados por un conglomerado de formaciones de diferentes Estados que también gozan de subvención) tienen una asignación presupuestaria anual además de la que llega a sus fundaciones. Así es como la APF ha recibido 400.000€ por un lado y, por otro, ha canalizado la subvención de los cerca de 200.000€ citados otorgados a la fundación Europa Terra Nostra dirigida por Dan Erikkson, antiguo miembro del extinto Partido de los Suecos (SVP), de clara orientación neonazi.

Esta fundación confirma en su página web el uso de los fondos de la UE para organizar una actividad el próximo verano en Estocolmo, sin especificar lugar exacto, con música, teatro y charlas, donde ya hay anunciados diversos conferenciantes relacionados con grupos neonazis. Es el caso de Magnus Söderman, ex militante de la organización nazi Motståndsrörelsen (Resistencia Nórdica), que se unió al SVP en 2012, o de Jonas De Geer, conocido activista ultraderechista que también acabó en el SVP.
Europa Terra Nostra tiene como objetivos, según explica en su página web, la “promoción de actividades educativas sobre democracia, economía, derechos humanos y relaciones internacionales”. La organización, que se fundó en Berlín en julio de 2015, defiende en su programa “una Europa de naciones soberanas” que trabajan juntas “para abordar los grandes desafíos de nuestro tiempo y para honrar y promover nuestros valores cristianos compartidos y nuestro patrimonio cultural europeo”. Hasta aquí nada sospechoso. Sólo que la Europa que preconizan es monocromática. La nueva extrema derecha ha sabido moldear su retórica para decir de otra manera que en Europa sólo hay una manera de ser europeo, y que el mestizaje es una amenaza para conservar las identidades de cada pueblo. Así, se declaran “seguidores del derecho humano fundamental a una vida tranquila con un nivel de vida suficiente cada uno en su país de origen” rechazando “la inmigración masiva y el multiculturalismo”.

Según un informe del politólogo Thilo Janssen, experto en la actividad de la extrema derecha en el Parlamento Europeo, los diferentes grupos de este espectro político a la derecha del Partido Popular Europeo, se habrían hecho con cerca de 19 millones de euros sólo entre 2012 y la primera mitad de 2014, sin incluir los sueldos y los gastos pagados que tienen todos los eurodiputados.
Además, los partidos registrados como “europeos” (formados por distintas formaciones de varios Estados, como es el caso de la APF), también pueden optar a financiación por parte de la UE. Entre 2010 y 2014, la extrema derecha accedió así a otros 10 millones de euros. La decisión de conceder financiación a un partido europeo está precedida de una evaluación realizada por un comité formado por el presidente de la cámara y un grupo de cuestores (cinco diputados que realizan tareas de organización interna del Europarlamento). En esta evaluación, sólo se examinan el programa y las actividades del partido a nivel europeo como tal. No se hace la evaluación de las partes constituyentes a nivel nacional ni de los políticos de diferentes Estados que forman parte de este partido, sino que únicamente se tiene en cuenta la actividad que realizan en conjunto como partido europeo y no la que realizan sus miembros en sus respectivos Estados.

Ya en 2014, la revista inglesa Hope Not Hate impulsó una campaña para pedir a la UE que no destinara fondos a partidos u organizaciones contrarias a los valores democráticos o que difundieran el odio y la discriminación hacía determinados colectivos, señalando directamente a la Alianza Europea de Movimientos Nacionales (AENM), del que formaban parte entonces los neonazis húngaros de Jobbik, los británicos del BNP y otros partidos abiertamente racistas.

La eurodiputada socialdemócrata sueca Marita Ulvskog ha explicado a la revista EXPO que se acordó parar las subvenciones a estos partidos “por al menos uno o dos años”, y que ahora ha comprobado cómo, tras conocer la noticia de este nuevo desembolso, “la cinta se rebobina de nuevo”. En este sentido, la misma revista EXPO ha preguntado al Parlamento Europeo qué diferencia hay entre la AENM y la APF, receptora ahora de 400.000€ . Casualmente, uno de los líderes de la ANEM, el británico Nick Griffin, es ahora miembro de la APF.

EXPO también ha preguntado si la UE conoce la propaganda que se difunde a través de los canales oficiales de los partidos a nivel europeo. Según la revista sueca, la APF difunde teorías conspirativas antisemitas y racistas, como la existencia de una supuesta “agenda judía” que contempla la reducción de la tasa de natalidad de los “niños blancos” y forzar una “guerra civil” en Europa a través de fomentar “la inmigración masiva”.

La eurodiputada valenciana de Izquierda Unida, Marina Albiol, se ha dirigido directamente al presidente del Parlamento Europeo, Martin Schulz, para preguntarle sobre la financiación a la APF y a la fundación filonazi Europa Terra Nostra. Albiol recuerda en su escrito que las organizaciones receptoras de estos fondos “deben contemplar los principios de libertad, democracia, respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales y el Estado de derecho”, algo que no basta con declararlo, sino con llevarlo a cabo.

Sin respuesta ante los discursos de odio

Anteriormente, esta política ya había intercambiado algunas comunicaciones con el presidente pidiéndole mecanismos para evitar y penalizar los discursos de odio en la Eurocámara, una petición todavía sin respuesta. Así, Albiol pide ahora que se reconsidere esta decisión “y deje inmediatamente de financiar a organizaciones fascistas con dinero proveniente de todas y cada una de las europeas y europeos, incluyendo las personas perseguidas por estos grupos”. Si no, remata, “será responsable de darles no sólo cobertura económica, sino también política”.

“A pesar de las trabas burocráticas, políticas y de todo tipo, la presencia del nacionalismo en Europa irrumpe dentro de la Unión Europea como una mazazo a los intereses de los enemigos del pueblo europeo, viéndose impotentes ante nuestro avance”. Así describe el partido neonazi español Democracia Nacional (DN) en su página web el congreso de la APF realizado el pasado mes de noviembre en Bruselas. A éste acudieron representantes de todos los partidos que lo conforman: Amanecer Dorado (Grecia), NPD (Alemania), Forza Nuova (Italia), DSSS (Chequia), Danskernes Parti (Dinamarca) British Unity Party (Inglaterra) y Democracia Nacional representando a España.
La APF se creó a principios de 2015, y goza de pleno reconocimiento por parte de las instituciones de la Unión Europea. Su secretario es el ex líder del SVP sueco, Stefan Jacobson, a quien EXPO relaciona también con la fundación Europa Terra Nostra, donde han ido a parar varios de los miembros del extinto partido neonazi.

El presidente de la APF es un histórico militante neofascista italiano, Roberto Fiore (Forza Nuova), condenado en rebeldía por la justicia italiana en los años ’80 por su supuesta relación con el Núcleo Armado Revolucionario (NAR), organización terrorista neofascista responsable de varios atentados mortales entre las décadas de los 1970 y 1980. Tras el atentado contra la estación de trenes de Bolonia en agosto de 1980, donde fueron asesinadas 85 personas, Fiore huyó a Londres, aunque siempre negó tener relación con dicha masacre. En Inglaterra estableció contacto con otro de los actuales promotores de la APF, el británico Nick Griffin.

Además, el neofascista italiano compró a finales de los 1990, junto a otro conocido neofascista ya fallecido, Massimo Morsello, varios terrenos en Los Pedriches, un pequeño pueblo abandonado en el interior de la provincia de Valencia. Los neofascistas pretendían establecer allí un santuario ultra, un proyecto que nunca llegó a consumarse.

La llarga travessa pel reconeixement dels delictes d’odi

Les veus expertes adverteixen de la manca de protocols efectius per actuar contra aquest tipus de delictes i protegir les seves víctimes i reclamen una llei integral 
Miquel Ramos Publicat a la DIRECTA 23/02/2016
 
L’estiu de 2007, en un pioner i ja extint fòrum d’Internet espanyol de caràcter neonazi, es publicaren una sèrie de vídeos on dos homes toxicòmans eren objecte d’un seguit d’humiliacions per part d’un grup de joves al barri valencià de Campanar. Els proposaven menjar excrements i insectes a canvi d’un euro. Els membres del fòrum nazi comentaven, amb evident menyspreu, l’aspecte i l’estat de les víctimes i alguns inclús suggerien l’eutanàsia. Diferents organitzacions de drets humans van portar els vídeos a la policia, però ben aviat van desaparèixer de les xarxes socials i no es va saber res més dels autors ni de les víctimes.

Protesta d’Acció Popular davant les Corts valencianes 2011
Protesta d’Acció Popular davant les Corts valencianes 2011

El mateix mes, el centre social Ca Revolta havia estat atacat amb trets de perdigons una nit mentre era obert al públic. També el local de la Comissió Espanyola d’Ajut al Refugiat (CEAR) havia patit, en només un any, deu atemptats amb explosius. Alguns van tenir lloc mentre l’oficina estava oberta. Mesos abans, diverses seus del Bloc Nacionalista Valencià (BNV) també van ser atacades. Un any després, va arribar el torn d’Esquerra Republicana del País Valencià (ERPV).

Tots aquests atacs –i molts d’altres– van ser recollits en un dossier per la plataforma Acció Popular Contra la Impunitat (APCI), que va portar la denúncia a les Corts Valencianes, al Congrés espanyol i al Parlament Europeu. El delegat del govern espanyol a València en aquell moment era Ricardo Peralta, un excomunista aterrat al PSOE, qui va emmarcar els fets dins una suposada “normalitat democràtica”. Aquest polític va considerar fora de lloc aprovar una proposició no de llei a les Corts Valencianes per condemnar els atacs feixistes. La mesura va ser proposada pel BNV després que la seua comitiva hagués patit diverses agressions durant la processó cívica de la Diada del 9 d’Octubre de 2009. Mai ningú fou arrestat per cap dels fets relatats.
Anys de plom al País Valencià
La violència feixista ha esquitxat el País Valencià ininterrompudament des de la transició, sempre de manera impune. El repunt experimentat ara fa deu anys va posar en alerta les organitzacions que havien estat patint atacs cada vegada més violents, inclosa la tornada de les bombes. Malgrat la gravetat dels fets, les notícies sobre els atemptats rarament apareixien a la premsa estatal i sempre quedaven relegades en un àmbit domèstic.
Les pintades i els assalts contra llibreries i centres socials, els atacs a joves d’esquerres o els reiterats boicots a actes culturals mai no van acabar amb detencions, fins i tot quan els grups ultres coneguts els reivindicaven. Nombroses organitzacions afectades van decidir, en 2007, formar la plataforma APCI amb la intenció de visibilitzar la unitat davant la inacció i la indolència institucionals. També s’ha volgut reclamar la creació d’uns protocols específics en delictes d’odi, tal com ja han establert altres estats europeus des de fa anys.

Atemptat amb explosius a la seu del Bloc Nacionalista Valencià a Gandia el 2009/ APCI
Atemptat amb explosius a la seu del Bloc Nacionalista Valencià a Gandia el 2009/ APCI

Per altra banda, diverses entitats van decidir presentar-se com a acusació popular en el cas Panzer, una operació de la Guàrdia Civil contra l’organització neonazi Frente Antisistema (FAS) perpetrada l’any 2005 al País Valencià. Segons la Guàrdia Civil, aquest grup es dedicava a la venda d’armes i a fer caceres contra antifeixistes i persones migrants, entre altres delictes. Hi havia una vintena de neonazis valencians imputats en el cas, entre ells, l’assassí de Guillem Agulló, un regidor d’España 2000 i dos militars. Mesos abans del judici, celebrat nou anys després de l’operació policial, la Guàrdia Civil va destruir, “per error”, les armes confiscades, que eren proves fonamentals del procés.

Atemptat amb explosius a la seu del Bloc Nacionalista Valencià a Gandia el 2005/ APCI
La seu també havia estat atacada el 2005/ APCI

Tots acabarien absolts en 2015, després que l’Audiència Provincial de València invalidés les escoltes telefòniques fetes per la Guàrdia Civil. El Tribunal Suprem, a més, va ratificar l’absolució dels neonazis, que ja han demanat que se’ls tornen les armes i el material confiscat. La sentència també recull la condemna en costes a l’acusació, que ascendeix a quasi 42.000 euros. L’any 2005, la mateixa sala de l’Audiència Provincial de València ja havia absolt el grup neonazi Armagedon, al qual s’atribuïa l’incendi de diverses seus de partits polítics l’any 2000.
Inacció institucional
Toni Gisbert, secretari d’Acció Cultural del País Valencià (ACPV) i un dels portaveus d’APCI, no deslliga els fets dels darrers anys dels coneguts casos de la transició espanyola. Les bombes contra Joan Fuster o Sanchis Guarner van ser casos que tampoc no es van resoldre. Tal com adverteixen els informes que aquesta plataforma publicava periòdicament, “els protagonistes (dels incidents) són grupuscles molt minoritaris i coneguts, però que gaudeixen d’una impunitat absoluta: rarament hi ha detencions i, quan es produeixen, molt estranyament acaben en judicis i, a més, el resultat sol ser l’absolució”.

ACPV ha estat un dels objectius favorits de l’extrema dreta des de fa anys i la llibreria Tres i Quatre (que actualment es troba a l’edifici d’aquesta associació al centre de València) té el rècord d’atacs de tot Europa. Gisbert afirma que “cap govern espanyol ni cap delegat del govern a València sembla mostrar la més mínima intenció d’abordar el problema de la continuïtat dels cossos policial i judicial amb el franquisme ni de les seues actuacions”. En aquest sentit, el portaveu d’Acció Popular Contra la Impunitat remarca la “particular incapacitat” de la policia “per descobrir mai cap autor de cap fet violent si l’autoria és feixista”.
Malgrat les intencions d’abordar els delictes d’odi manifestades pel govern valencià i el Ministeri de l’Interior espanyol, el portaveu de la plataforma afirma que la solució “no passa per declaracions retòriques”; que calen “plantejaments de decisió coparticipada que donin veu real a les entitats i les associacions que coneixem el problema i el combatem des de fa anys, dècades”. De fet, la plataforma que representa ha picat totes les portes per visibilitzar la violència i sempre s’ha trobat amb un mur institucional que fins i tot negava el problema. “Els poders reals no estan disposats ni a un veritable control democràtic dels aparells policial i judicial ni a la fi de la criminalització de determinats sectors”, remata Gisbert.

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ANÀLISI de Laia Serra
Més eines legals contra els delictes d’odi
El dret representa unes regles del joc que sorgeixen tant dels equilibris de poder com de l’evolució dels valors socials. A banda del contingut de les lleis, existeix una cultura jurídica que evoluciona juntament amb els canvis socials. Els anomenats drets de tercera generació i els nous delictes com els comesos envers les dones, el medi ambient o els animals en són un exemple.
Fins ara, els delictes d’odi han estat menystinguts pels professionals del dret. O bé no s’investigaven amb profunditat o es tramitaven com judicis per infraccions menors. Es concebien com una infracció que tan sols perjudicava la víctima directa, sense tenir en compte que també danyava tots els membres de la seva comunitat, llançant-los el missatge que podien ser agredits de nou en qualsevol moment i recordant-los la categoria inferior que –pels agressors– mereixen en la societat.
Els delictes d’odi són greus i perillosos perquè perjudiquen profundament la persona que els pateix –en negar-li la dignitat–, perquè posen en risc la convivència i perquè qüestionen els valors que fonamenten la nostra organització social: dignitat, igualtat i llibertat. A escala internacional i europea, els delictes d’odi han estat profundament estudiats i desenvolupats. Al llarg dels anys, l’Estat espanyol ha anat subscrivint els grans convenis internacionals sobre drets humans i està subjecte a les directrius que s’imposen en l’àmbit internacional i europeu i als paràmetres que dicta el Tribunal Europeu dels Drets Humans.
Malgrat aquests compromisos, les eines legals de què es disposa i el fet de comptar amb un Codi Penal que contempla diversos delictes específics, continua mancant la sensibilitat i la formació de policies, jutges, fiscals i advocats per perseguir-los amb eficàcia i desplegar una energia punitiva coherent amb la gravetat que representen.

*Laia Serra és advocada penalista

La judicatura i els cossos policials, a remolc de la intolerància



Des de l’any 2009, s’han creat una cinquantena de fiscalies especials per als delictes d’odi a tot l’Estat espanyol. La Policia Local de València rebrà una formació específica en aquesta matèria 
Miquel Ramos 23/02/2016
 
El pas institucional més important dels darrers anys per combatre aquesta xacra es va fer a Barcelona l’any 2009, amb la creació d’una fiscalia especialitzada en delictes d’odi. A Catalunya, el registre d’aquest tipus d’incidents es va començar a dur a terme l’any 2010. Hui dia, arreu de l’Estat, ja hi ha 50 fiscals que tracten aquests delictes, però els resultats encara estan molt lluny de ser satisfactoris. La manca de protocols efectius per registrar-los s’evidencia amb les xifres que aporta el Ministeri de l’Interior espanyol al respecte des de fa tan sols tres anys. Segons aquestes dades oficials, a l’Estat espanyol, es van registrar 1.285 delictes d’odi en 2014; al Regne Unit, la xifra arriba als 52.528 casos. A més, s’estima que la xifra coneguda és aproximadament un 10% de la real. En la majoria d’ocasions, aquest tipus d’incidents no es denuncien, sovint perquè ni tan sols la víctima és conscient d’haver patit un crim motivat per algun prejudici envers ella.

Miguel Ángel Aguilar, fiscal coordinador de delictes d’odi i discriminació de la Fiscalia de Barcelona /XAVIER RIUS
Miguel Ángel Aguilar, fiscal coordinador de delictes d’odi i discriminació de la Fiscalia de Barcelona / XAVIER RIUS

Tampoc existeixen programes d’atenció a les víctimes d’aquests delictes, tan sols l’ajut brindat per ONG. Aquesta és una de les principals reivindicacions, entre altres, del Moviment Contra la Intolerància, organització pionera en la recollida de dades sobre delictes d’odi a l’Estat i impulsora, en gran mesura, de la demanda de les fiscalies especialitzades i d’una llei integral de delictes d’odi. El seu president, Esteban Ibarra, considera que “les fiscalies no estan plenament actives, ja que no actuen d’ofici, tan sols esperen que els arribe una denúncia”. A més, “els distints cossos policials segueixen sense mostrar suficient sensibilitat davant aquest tipus d’incidents”, afirma.
Ibarra destaca l’escassa implicació institucional en la lluita contra els delictes d’odi: “Calen menys gestos, més política i mesures concretes; entre altres, l’aplicació decidida de la llei contra el racisme, la violència i la intolerància a l’esport, especialment als fons ultres dels camps de futbol”, apunta a tall d’exemple.
Formació especial per la policia de València
El mes d’octubre passat, la regidora de protecció ciutadana de la ciutat de València, Sandra Gómez, va anunciar que la policia local de la ciutat rebrà una formació específica en matèria de delictes d’odi. Gómez explica que, fins ara, “els delictes d’odi s’havien invisibilitzat”. Ara, es treballarà conjuntament amb la fiscalia i amb les ONG i les entitats que treballen en aquest camp. “Pel nou Ajuntament, és una prioritat formar els agents en mesures preventives i amb capacitat de mediació per garantir la convivència en la diversitat”, afirma la regidora, que s’ha servit d’un pla especial de l’Organització per a la Seguretat i la Cooperació a Europa (OSCE) per implementar aquesta formació.

Abans, però, David Garfella, agent de la policia local de Silla (l’Horta), va decidir formar-se pel seu compte en la matèria, juntament amb Jacobo Domingo, un altre oficial de Picassent (l’Horta). Garfella explica que, l’any 2012, “l’extrema dreta havia aconseguit representació” i tenia certa força al seu poble (España 2000 va obtenir dos regidors). “Els incidents racistes i xenòfobs se succeïen sense cap tipus de resposta legal, almenys per part de la policia”, relata. Aquests dos agents van decidir crear el projecte Policia i Diversitat per conscienciar altres agents sobre aquest tipus de delictes, així com “visibilitzar tot allò que estava passant i, sobretot, importar bones pràctiques” que ja duien a terme altres cossos policials de l’Estat i d’altres països d’Europa.
“Trobàrem un gran buit institucional en la matèria”, explica Garfella. Per això, ara, a través de la seua xarxa, assessoren agents d’altres localitats que els ho demanen, sempre de manera gratuïta. Seguint aquest model, fan cursos de formació en matèria de delictes d’odi i treballen conjuntament amb ONG. “Hem hagut de mantenir-nos en l’anonimat fins fa ben poc. No estàvem ben vistos en alguns cossos policials...”, explica.

La petjada de l’odi als Països Catalans



Una investigació periodística denuncia que, els darrers 25 anys, hi ha hagut 31 crims d’odi al País Valencià i a Catalunya. Es desconeix el desenllaç judicial de més de la meitat d’aquests casos.
David Bou 22/02/2016
 
Els crims d’odi són aquells casos que acaben amb la mort de la víctima, la punta de l’iceberg dels centenars de delictes d’odi que es produeixen anualment a casa nostra. Els vuitanta-sis casos registrats des de 1990 a l’Estat espanyol han suposat la mort de vuitanta-vuit persones. Després de submergir-se a les hemeroteques dels mitjans de comunicació per resseguir el recorregut judicial dels casos, aquesta és la xifra que dóna el projecte Crimenes de odio, elaborat pel Grup d’Investigació sobre Crims d’Odi en col·laboració amb Movimiento Contra la Intolerancia, l’única entitat que durant el darrer quart de segle ha fet un recull sistemàtic de dades sobre aquesta temàtica mitjançant l’Informe Raxen.

/ANNA TORNER
/ANNA TORNER

Dels 31 crims comesos als Països Catalans, cinc van acabar amb condemna per assassinat, set amb condemna per homicidi, dos van acabar en absolució, un va ser arxivat i la resta, un total de setze, no se sap com es van resoldre. Per documentar aquest treball, s’ha prescindit de fonts policials i judicials amb l’objectiu de posar de manifest la manca de voluntat per part de les forces i els cossos de seguretat i de la judicatura a l’hora d’eradicar aquesta xacra. Quinze d’aquests casos van ser motivats per racisme i xenofòbia; quatre, per aporofòbia (odi a les persones sense llar); dos, per transfòbia; dos, per violència ultra al futbol; dos, per odi ideològic, i sis per intolerància criminal, calaix de sastre on s’inclouen els casos motivats pel menyspreu a la dignitat de les persones, els seus drets fonamentals i les seves diferents maneres de manifestar la condició humana.
Els casos de violència masclista no s’inclouen per la manca d’estadístiques i la impossibilitat de recollir tots els crims que han tingut lloc els darrers 25 anys
Els casos de violència masclista no s’inclouen per la manca d’estadístiques i la impossibilitat de recollir tots els crims dels darrers 25 anys. Tanmateix, el projecte remet a feminicidio.net, portal que recull tots els feminicidis a l’Estat espanyol des de fa un lustre, inclosos els no íntims i contra les treballadores sexuals; casos que, en cas que existissin dades per tot el període que abraça aquesta investigació, s’haurien d’incloure a la categoria de misogínia, definida com l’odi contra la dona per raó del seu gènere.
El projecte continua obert a aportacions davant l’evidència que existeixen més casos –fins ara silenciats– que s’haurien d’incloure, però que el pas dels anys ha condemnat a l’oblit.