dijous, 12 d’abril de 2018

La extrema derecha valenciana que nunca se fue

Aunque llevaba unos años sin dar prácticamente señales de vida, el anticatalanismo ha vuelto a sacar a las calles a los grupos ultras más agresivos. Mientras, PP, Cs, VOX y otras marcas regionalistas y ultraderechistas compiten ya por el voto españolista para desbancar al tripartito en 2019. 


Ultras golpean a un fotoperiodista de El País durante la manifestación del 9 de Octubre en Valencia.  EVA MÁÑEZ



Miquel Ramos - El Salto - 11 de abril 2018
El pasado 9 d’Octubre, decenas de ultraderechistas protagonizaron numerosas agresiones y altercados durante el transcurso de la tradicional marcha de la izquierda valencianista de la Diada. Suelen estar presentes todos los años durante el paso de la procesión cívica matutina, donde desfilan todas las organizaciones de este espectro, desde las tradicionalistas hasta los grupos neonazis. Algunos de estos aprovechan el día festivo para pasar la tarde viendo desfilar la manifestación de la izquierda. Algunos insultan. Otros hacen fotos. Y otros posan desafiantes ante la mirada pasiva de los miles de manifestantes, que no suelen entrar al trapo y prosiguen su marcha. 

El año pasado, sin embargo, la convocatoria a través de varias redes sociales reunió a decenas en el mismo lugar donde tenía previsto partir la Comissió 9 d’Octubre bajo el lema “Si al valencià”, en referencia a la defensa de la lengua valenciana. Las imagenes de las agresiones fueron retransmitidas en directo por La Sexta, que tuvo que cortar la emisión por la violencia extrema que se estaba emitiendo en pleno horario infantil. Inmediatamente empezaron a circular vídeos de varios periodistas y de los mismos manifestantes mostrando el acoso de los ultraderechistas a lo largo del recorrido. Primero sin que hubiese policía, y más adelante ante la mirada pasiva de los agentes. Ese día, a pesar de las imágenes, no hubo detenciones.  
Las imagenes de las agresiones fueron retransmitidas en directo por La Sexta, que tuvo que cortar la emisión por la violencia extrema que se estaba emitiendo en pleno horario infantil
No es verdad que nadie se esperaba lo que sucedió. Viendo cómo se desarrollaban los acontecimientos al calor del referéndum en Catalunya celebrado una semana antes, era bastante obvio que los valencianos íbamos a pagar también el pato tarde o temprano. Pero se menospreció a los fascistas y se confió en que la Delegación de Gobierno protegería la manifestación autorizada. Dos errores imperdonables para esa izquierda y ese valencianismo que durante décadas habían sufrido la violencia constante e impune de estos grupos. ¿Ha vuelto esa ultraderecha valenciana tradicionalmente violenta e impune que parecía derrotada? La respuesta es que nunca se fue.  

Los sucesos del 9 de octubre han vuelto a poner el foco sobre la eterna extrema derecha valenciana, que, aunque parecía dormida, ahora trata de resurgir aprovechando su sintonía con el relato oficial ante los sucesos que envuelven el conflicto catalán. Esta ultraderecha, aunque no vote a los partidos de este espectro, ya había encontrado su acomodo (como en todo el estado español) en el PP y más recientemente, algunos, en Ciudadanos o más recientemente en VOX, que trata de ocupar ese espacio a la derecha del PP participando activamente en los procesos judiciales contra el independentismo catalán. Estos partidos saben que el anticatalanismo genera muchos votos en el País Valenciano, y llevan peleándose por estos desde la Transición. Estos y las decenas de siglas aparecidas y desaparecidas en 40 años. Ahora, de nuevo, ese espacio en disputa vuelve a ser el campo de batalla de la ultraderecha, a ver quién es más patriota.  
La disputa por ser el mayor y mejor defensor de la unidad de España en el País Valencià ante el peligro de contagio del soberanismo catalán ya ha empezado
Hoy, el estímulo que recibe el nacionalismo español a través de los medios de comunicación y de los partidos autodenominados “constitucionalistas” está volviendo a acomodar a esa extrema derecha en el relato oficial. Ahora bien, la disputa por ser el mayor y mejor defensor de la unidad de España en el País Valencià ante el peligro de contagio del soberanismo catalán ya ha empezado.  

Concentracion fascistas valencia 2
Feixistes concentrats davant l'acte pel dret a decidir el 25 de setembre de 2017 a València  MARTA NAVARRO

Toda la derecha y la extrema derecha valenciana sabe que el anticatalanismo es uno de los más prolíficos discursos para sus públicos. El PP lo ha esgrimido constantemente antes y desde que el tripartito Compromís,PSPV-PSOE y Podem empezó a gobernar la Generalitat y el Ayuntamiento de València. Más ahora con los recientes acontecimientos en Catalunya.  


Por su parte, Cs ha pisado el acelerador en esta materia estas últimas semanas, como plasmó su portavoz autonómico Fernando Giner en un articulo publicado el pasado 31 de marzo en El Español titulado “Parar el procés a la valenciana”. En este, señala a varias organizaciones que históricamente han mantenido viva la lengua y la cultura popular valenciana al margen de sus instituciones. Además, no duda en describir a Compromís como “el brazo político del independentismo en Valencia”, a pesar de que esta coalición nunca se definió como independentista.  

La misma semana, el ex presidente del gobierno español José María Aznar aterrizó en València para participar el el II Foro #IdeasFAES de la fundación que él mismo preside. Bajo el título “La Comunidad Valenciana ante el nacionalismo catalán”, varios “ expertos en educación, pedagogía, derecho, filosofía y comunicación” alertaron casualmente de lo mismo que Giner: el “designio expansionista” del nacionalismo catalán, que afecta también a Baleares. Este supuesto imperialismo catalanista no es más, empíricamente, que la defensa común de la lengua que comparten los tres territorios. Aunque esto no signifique una defensa política de los llamados Països Catalans, solo defender su coordinación práctica con aquello que les une, ya supone para la derecha una oculta intencionalidad de trabajar por romper España. Aznar invitó así a reforzar “todos los activos políticos, institucionales y sociales” para frenar el independentismo catalán.  
También España2000 ha centrado su actividad en combatir al gobierno valenciano acusándolo de cómplice del separatismo, lo mismo que hoy hacen Aznar y Giner
Con estos dos grandes partidos volcados en el discurso anticatalanista en València, poco espacio queda para otros. Aun así, siempre existen aquellos a quienes este nacionalismo les sabe a poco, y tratan de hacerse un hueco con este discurso como eje principal de su campaña. Así es como hoy trata de resucitar el ex falangista Juan García Sentadreu su fracasado proyecto político Coalición Valenciana, con un congreso a primeros de mayo del que nadie sabe qué surgirá. Como él mismo ha anunciado, “estaremos dándole vueltas a cuál es la manera más eficaz para desalojar al catalanismo de las instituciones y defender nuestros intereses como valencianos y españoles.”  

También España2000, a pesar de haber perdido la mayoría de sus concejales en el País Valencià (solo le queda uno en Silla), ha centrado su actividad en combatir al gobierno valenciano acusándolo de cómplice del separatismo, lo mismo que hoy hacen Aznar y Giner. Si bien este partido siempre trató de pescar en aguas regionalistas, ahora más que nunca ha incrementado su presencia y visibilidad. Su acción más mediática fue la visita nocturna al domicilio familiar de la vicepresidenta Mónica Oltra. Desde entonces, allá donde haya cualquier acto que huela a catalanismo, allí están.  

Ante este panorama, no se puede afirmar que la extrema derecha valenciana haya experimentado un incremento notable. Simplemente ha vuelto a salir a la calle como llevaba haciendo desde la Transición. Conocedores de la impunidad que les ha protegido durante décadas y animados por la campaña nacionalista de Cs y PP, hoy en la oposición. Una fuerza de choque contra las aspiraciones de la izquierda y el valencianismo. Hoy, ante la situación de Catalunya, son también el castigo “descontrolado” a la disidencia ante la sucesión de recortes en derechos y libertades. De momento, el ataque a la manifestación del 9 de octubre fue su exhibición más violenta. Está por ver hasta dónde están dispuestos a llegar y hasta cuándo van a seguir impunes. 

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